Arnaldo
Poeta recién llegado
Me siento por las tardes a esperar tu silueta.
Entre jardines huelo a rosas imaginando tu aroma.
Miro al cielo y una nube dibujando tu rostro,
me alimenta la ilusión de verte tan cerca.
Y sigo bajo este frondoso árbol.
Tallos fuertes y enramadas a doquier.
Sigo esperando ver su fruto, quisiera nutrirme de él.
La espera se hace larga, penoso trajinar.
Día tras día, solo un nuevo ocaso es la novedad,
envuelto en una fría brisa, como la mismísima noche anterior.
Y sigo esperando el fruto del frondoso árbol
Arboladas tardes que sucumben en la ciudad.
Crepúsculo anaranjado de nostálgica soledad.
Un susurro invitándome a sentir,
el loco sueño de verme junto a ti.
A las mariposas solo las veo teñidas de azul,
imitando al camposanto vestido de tul.
Unas lágrimas de sabor amargo,
recorren mi rostro pensando en mi letargo.
Con martillo y cincel marcaré tu rostro,
en la roca viva, cuando imagine algo hermoso.
Y sigo esperando el fruto del frondoso árbol
Y cuando ya todo parecía lejano y perdido
Cuando una vez más el frío cubría mi cuerpo,
me haz despertado de esta criogénica actividad.
He estado esperando vanamente el fruto de aquel frondoso árbol,
y olvidado de apreciar sus flores y sus aromas,
enriqueciendo mi vista cada vez que te asomas,
impregnándome de azahares en el día, como en las noches.
Ya no seguiré esperando el fruto de aquel frondoso árbol,
tu cariño y tu ternura, me hicieron notar la esencia de mi existir
mi naranjo en flor.
Entre jardines huelo a rosas imaginando tu aroma.
Miro al cielo y una nube dibujando tu rostro,
me alimenta la ilusión de verte tan cerca.
Y sigo bajo este frondoso árbol.
Tallos fuertes y enramadas a doquier.
Sigo esperando ver su fruto, quisiera nutrirme de él.
La espera se hace larga, penoso trajinar.
Día tras día, solo un nuevo ocaso es la novedad,
envuelto en una fría brisa, como la mismísima noche anterior.
Y sigo esperando el fruto del frondoso árbol
Arboladas tardes que sucumben en la ciudad.
Crepúsculo anaranjado de nostálgica soledad.
Un susurro invitándome a sentir,
el loco sueño de verme junto a ti.
A las mariposas solo las veo teñidas de azul,
imitando al camposanto vestido de tul.
Unas lágrimas de sabor amargo,
recorren mi rostro pensando en mi letargo.
Con martillo y cincel marcaré tu rostro,
en la roca viva, cuando imagine algo hermoso.
Y sigo esperando el fruto del frondoso árbol
Y cuando ya todo parecía lejano y perdido
Cuando una vez más el frío cubría mi cuerpo,
me haz despertado de esta criogénica actividad.
He estado esperando vanamente el fruto de aquel frondoso árbol,
y olvidado de apreciar sus flores y sus aromas,
enriqueciendo mi vista cada vez que te asomas,
impregnándome de azahares en el día, como en las noches.
Ya no seguiré esperando el fruto de aquel frondoso árbol,
tu cariño y tu ternura, me hicieron notar la esencia de mi existir
mi naranjo en flor.
::