EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Tras el papiro azul de tus ojos,
una noche de velos y
de danzas de espadas,
repinté mi cosmos
y te soñé mi estrella.
Conjugué mi verbo y mis ansias
en las arenas del desierto.
Te besé a las orillas del Nilo
y conseguí el ardor más exigente
que la luna puede dar.
El placer de aquella hora
lo inscribo en mi libro
como trazos en un pentagrama.
Yo traduje el ardor de la ciencia
y el anexo del crepúsculo
sobre tus sábanas.
Y bebí toda la sabiduría
de tu cuerpo, crispado y
absolutamente dado
a mi sed de pasión y poesía.
¡Encontré el teorema de mi vida!
y en una tesis magistral,
descubrí que mi felicidad
depende de tu gloriosa entrega.
(El epísteme de tu sal
es la magia que satura el alma).
una noche de velos y
de danzas de espadas,
repinté mi cosmos
y te soñé mi estrella.
Conjugué mi verbo y mis ansias
en las arenas del desierto.
Te besé a las orillas del Nilo
y conseguí el ardor más exigente
que la luna puede dar.
El placer de aquella hora
lo inscribo en mi libro
como trazos en un pentagrama.
Yo traduje el ardor de la ciencia
y el anexo del crepúsculo
sobre tus sábanas.
Y bebí toda la sabiduría
de tu cuerpo, crispado y
absolutamente dado
a mi sed de pasión y poesía.
¡Encontré el teorema de mi vida!
y en una tesis magistral,
descubrí que mi felicidad
depende de tu gloriosa entrega.
(El epísteme de tu sal
es la magia que satura el alma).