Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
BUSCANDO UN POEMA
DUETO
DUETO
CAPASA Y PITEIRA
Vuelan las palabras en mi mente
buscando un poema donde posarse.
El viento se las lleva libremente
componiendo tan sólo unas frases.
El folio está tan blanco, tan vacío,
que su impoluta palidez me asusta.
En el silencio de la noche yo confío
y rocen sus alas, en mí, las musas.
buscando un poema donde posarse.
El viento se las lleva libremente
componiendo tan sólo unas frases.
El folio está tan blanco, tan vacío,
que su impoluta palidez me asusta.
En el silencio de la noche yo confío
y rocen sus alas, en mí, las musas.
Duerme en la mesa el papel,
la pluma espera doliente.
¡Sea la musa presente,
ponga sus versos en él!
Palabras, como cincel,
graben el blanco papiro,
ganen del pecho un suspiro
jugando con el delirio
del amor y del martirio.
¡Dulces palabras que admiro!
la pluma espera doliente.
¡Sea la musa presente,
ponga sus versos en él!
Palabras, como cincel,
graben el blanco papiro,
ganen del pecho un suspiro
jugando con el delirio
del amor y del martirio.
¡Dulces palabras que admiro!
Las palabras son saetas aceradas
que al clavarse, hirientes, te derrotan
y en asaltos vigorosos te remontan
a idílicos campos de batallas.
A veces son dulces y armoniosas,
en sonido de voces acompasadas.
Otras son duras, ardientes y osadas
y siempre vivas, fecundas y victoriosas.
que al clavarse, hirientes, te derrotan
y en asaltos vigorosos te remontan
a idílicos campos de batallas.
A veces son dulces y armoniosas,
en sonido de voces acompasadas.
Otras son duras, ardientes y osadas
y siempre vivas, fecundas y victoriosas.
¿Mas cuáles acudirán
a salvarme del vacío?
Dime cuáles, amor mío,
este papel mancharán.
Dormidas las musas están
en esos verdes laureles.
Arriben, como corceles,
raudas a mi cabeza,
arriben ya, con presteza,
toquen mis labios sus mieles.
a salvarme del vacío?
Dime cuáles, amor mío,
este papel mancharán.
Dormidas las musas están
en esos verdes laureles.
Arriben, como corceles,
raudas a mi cabeza,
arriben ya, con presteza,
toquen mis labios sus mieles.
¡Oh! Mi noble y fiel caballero
dulces palabras nos esperan,
yo seré tu fiel escudero
por sus caminos y veredas.
Allí estarán esperándonos
y entre sombras, agazapadas,
con sus versos vendrán a darnos
en una agradable emboscada.
dulces palabras nos esperan,
yo seré tu fiel escudero
por sus caminos y veredas.
Allí estarán esperándonos
y entre sombras, agazapadas,
con sus versos vendrán a darnos
en una agradable emboscada.
¡Ah, mi buen escudero!
Dulces presagios en el aire dejas.
Porte de caballero
me obliga, a un lado, ya dejar mis quejas
y, para oír, preparo mis orejas.
Dulces presagios en el aire dejas.
Porte de caballero
me obliga, a un lado, ya dejar mis quejas
y, para oír, preparo mis orejas.
Preparad los oídos noble caballero.
Estas palabras son las que ofrezco:
Amor y paz son las que yo prefiero;
pero luz, alegría, horizonte… agradezco
también junto a un hermoso te quiero.
Mas todo el vocabulario es nuestro.
Las sencillas son las que yo prefiero
pero los próximos versos son vuestros.
Estas palabras son las que ofrezco:
Amor y paz son las que yo prefiero;
pero luz, alegría, horizonte… agradezco
también junto a un hermoso te quiero.
Mas todo el vocabulario es nuestro.
Las sencillas son las que yo prefiero
pero los próximos versos son vuestros.
Llegaron, lo percibo,
su caricia noté, dulce, mimosa
y en mi seno percibo
la inspiración dormida, silenciosa,
que al alma tiene inquieta y jubilosa.
Tus palabras acojo,
mas ya veo que el dúo está acabando.
Te miro de reojo
advirtiendo que vas finalizando,
con tus versos me dejas suspirando.
su caricia noté, dulce, mimosa
y en mi seno percibo
la inspiración dormida, silenciosa,
que al alma tiene inquieta y jubilosa.
Tus palabras acojo,
mas ya veo que el dúo está acabando.
Te miro de reojo
advirtiendo que vas finalizando,
con tus versos me dejas suspirando.
Las palabras al poeta siempre llegan
aún en el más duro y vació desespero.
Y con las tuyas más fácil fluyeron,
son mis más fieles y leales compañeras.
Amigas son de charlas y lecturas,
envueltas en tus versos, fue un regalo.
Pues dones que el hombre tiene en sus manos
son: el pensamiento, la palabra y la escritura.
aún en el más duro y vació desespero.
Y con las tuyas más fácil fluyeron,
son mis más fieles y leales compañeras.
Amigas son de charlas y lecturas,
envueltas en tus versos, fue un regalo.
Pues dones que el hombre tiene en sus manos
son: el pensamiento, la palabra y la escritura.
Capasa y Piteira
(Carmen Pacheco y Xóse Manuel Casar)
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