Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Buscándote.
A veces Airun, uno se pierde en la sombra
del claro oscuro de tu sonrisa, o en las proyecciones
oblicuas de tu mirada...
Yo miro la noche desplegarse con todo su esplendor,
las estrellas palpitando en el manto negro del vacío,
y pienso en la tenue teoría del tiempo y el espacio.
Si estuviéramos juntos, como aquellos luceros
que aparentan cercanía,
cuando en realidad están tan lejos...
Cuando el viento aúlla entre los árboles
y se precipita sobre uno, en éste invierno que cala hasta los huesos,
siento el calor de tu ternura acompañarme en el rito.
Deseado amor de sueño, que como lentejas que brillan
en un sol que no calienta, dejan el alma temblando de frío.
Yo escucho la lejana melodía de tu occidente,
el bravío mar que acosa tus playas,
y sueño con tu viento que bate las cañas,
adormeciéndolas, doblegándolas, poseyéndolas
y abarcando su existencia como una cama verde
que se extiende sobre la tierra...
Aúlla en mí ese viento de invierno,
es una sensación repetida mil veces,
mientras mi mirada se pierde en el universo
y mis ojos, tristes, pretenden que te veo...
A veces Airun, uno se pierde en la sombra
del claro oscuro de tu sonrisa, o en las proyecciones
oblicuas de tu mirada...
Yo miro la noche desplegarse con todo su esplendor,
las estrellas palpitando en el manto negro del vacío,
y pienso en la tenue teoría del tiempo y el espacio.
Si estuviéramos juntos, como aquellos luceros
que aparentan cercanía,
cuando en realidad están tan lejos...
Cuando el viento aúlla entre los árboles
y se precipita sobre uno, en éste invierno que cala hasta los huesos,
siento el calor de tu ternura acompañarme en el rito.
Deseado amor de sueño, que como lentejas que brillan
en un sol que no calienta, dejan el alma temblando de frío.
Yo escucho la lejana melodía de tu occidente,
el bravío mar que acosa tus playas,
y sueño con tu viento que bate las cañas,
adormeciéndolas, doblegándolas, poseyéndolas
y abarcando su existencia como una cama verde
que se extiende sobre la tierra...
Aúlla en mí ese viento de invierno,
es una sensación repetida mil veces,
mientras mi mirada se pierde en el universo
y mis ojos, tristes, pretenden que te veo...