RaulGarfias
Poeta recién llegado
Búsqueda
No sé por qué nadie te dijo,
ni por qué nunca te escuchaste.
Tus años pasan
y no los alcanzas,
y dejas tus anhelos en manos de otros.
Otros que gobiernan
sus vidas en ti.
Y tu sudor tiene su nombre,
y no el tuyo,
ni el mío.
Un nombre que no merece tus llantos,
ni tampoco los míos.
Tal vez tu corazón late
por lo que tu mente rehúye,
tal vez has decidido
por el anhelo a ser feliz,
que llegar a serlo.
Sabes bien que el nunca aún no llega,
y el siempre nunca llegó.
Que tus latidos no han querido olvidar,
aquello que enterraste,
pero a lo que nunca dijiste adiós.
Sólo en las regiones más profundas de tu consciencia,
aquéllas que sólo despiertan mientras duermes,
sabrás el tiempo que has perdido
buscando
lo que siempre tuviste ante tus ojos.
Lo que aun tienes.
Tiempo perdido
o tiempo ganado,
no importa,
mientras puedas alcanzar
esa región pura, humilde y noble de tu ser,
podrás encontrar
lo que ya encontraste.
No abras lo que no puedes cerrar.
Las puertas cerradas a tus deseos no cederán,
reforzadas están
por las condiciones que el mundo no te impone,
que sólo el tuyo lo hace.
Aún parada crees estar,
convencida de tu fuerza.
Sin embargo, tu fortaleza está de rodillas,
y ya la entregaste
a los que dirigen tu andar.
Así, no busques culpables.
No busques a quien reconozca culpa alguna.
Sólo búscate a ti,
pues eres tu razón de ser.
El viento que te empuja,
pero también la piedra en tu camino.
Eres la energía de tus logros
y el peso de tus fracasos.
La fuerza de tu amor,
y el dolor de tu odio.
Y yo también.
Búscate,
y me encontrarás.
Búscame,
y te encontrarás.
No sé por qué nadie te dijo,
ni por qué nunca te escuchaste.
Tus años pasan
y no los alcanzas,
y dejas tus anhelos en manos de otros.
Otros que gobiernan
sus vidas en ti.
Y tu sudor tiene su nombre,
y no el tuyo,
ni el mío.
Un nombre que no merece tus llantos,
ni tampoco los míos.
Tal vez tu corazón late
por lo que tu mente rehúye,
tal vez has decidido
por el anhelo a ser feliz,
que llegar a serlo.
Sabes bien que el nunca aún no llega,
y el siempre nunca llegó.
Que tus latidos no han querido olvidar,
aquello que enterraste,
pero a lo que nunca dijiste adiós.
Sólo en las regiones más profundas de tu consciencia,
aquéllas que sólo despiertan mientras duermes,
sabrás el tiempo que has perdido
buscando
lo que siempre tuviste ante tus ojos.
Lo que aun tienes.
Tiempo perdido
o tiempo ganado,
no importa,
mientras puedas alcanzar
esa región pura, humilde y noble de tu ser,
podrás encontrar
lo que ya encontraste.
No abras lo que no puedes cerrar.
Las puertas cerradas a tus deseos no cederán,
reforzadas están
por las condiciones que el mundo no te impone,
que sólo el tuyo lo hace.
Aún parada crees estar,
convencida de tu fuerza.
Sin embargo, tu fortaleza está de rodillas,
y ya la entregaste
a los que dirigen tu andar.
Así, no busques culpables.
No busques a quien reconozca culpa alguna.
Sólo búscate a ti,
pues eres tu razón de ser.
El viento que te empuja,
pero también la piedra en tu camino.
Eres la energía de tus logros
y el peso de tus fracasos.
La fuerza de tu amor,
y el dolor de tu odio.
Y yo también.
Búscate,
y me encontrarás.
Búscame,
y te encontrarás.
Raúl Garfias L.
[FONT="]