Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Cabellos de oro, cabellos de plata
Esto no es palabras y ni es poesía;
estos son girónes de mi cuerpo y alma
al morir el día.
Amores me llaman:
cabellos de oro, cabellos de plata,
la nueva esperanza, súbita añoranza;
tu voz que me invita, tú mi compañera
desde tanto tiempo; pero existen otros
que también me llaman.
Húmedos cristales, a golpes de lluvia
a golpes de viento estan retemblando
como si quisieran sacudirse el polvo
que dejó el otoño.
Y tiemblo con ellos, con mi propia lluvia
y ya sin aliento, como si quisiera
sacudirme el polvo que dejara el tiempo.
Tocan a la puerta, la abro al momento
tu arribo deseo, mas solo es el viento
y la fría lluvia que viene a anunciarme
que llega el invierno.
¿Cómo me reparto entre dos amores?
tu mi compañera, constante me llamas,
acá están mis hijas, acá estan mis nietos,
no hay ubicuidades en nuestro universo.
Pero estás tan lejos, y a nuestras distancias
en vez de acortarlas fuímos agregando
de pesar sumandos con un resultado
lleno de tristezas, lleno de quebrantos.
Afuera está el viento,
adentro la lluvia;
y yo estoy tan solo,
y tu estás tan lejos...
Esto no es palabras y ni es poesía;
estos son girónes de mi cuerpo y alma
al morir el día.
Amores me llaman:
cabellos de oro, cabellos de plata,
la nueva esperanza, súbita añoranza;
tu voz que me invita, tú mi compañera
desde tanto tiempo; pero existen otros
que también me llaman.
Húmedos cristales, a golpes de lluvia
a golpes de viento estan retemblando
como si quisieran sacudirse el polvo
que dejó el otoño.
Y tiemblo con ellos, con mi propia lluvia
y ya sin aliento, como si quisiera
sacudirme el polvo que dejara el tiempo.
Tocan a la puerta, la abro al momento
tu arribo deseo, mas solo es el viento
y la fría lluvia que viene a anunciarme
que llega el invierno.
¿Cómo me reparto entre dos amores?
tu mi compañera, constante me llamas,
acá están mis hijas, acá estan mis nietos,
no hay ubicuidades en nuestro universo.
Pero estás tan lejos, y a nuestras distancias
en vez de acortarlas fuímos agregando
de pesar sumandos con un resultado
lleno de tristezas, lleno de quebrantos.
Afuera está el viento,
adentro la lluvia;
y yo estoy tan solo,
y tu estás tan lejos...
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