BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mientras, tus cabellos giraban
torpemente, sobre tu silueta
de ámbar descalzo y sueños
protegidos. Tus cabellos, es
aquello que recuerdo, mientras
en la semblanza, se pintan de azul
cielos remotos y aguas acólitas de
tu aliento. Remotas, parciales, tus
sombras licuadas, cual vocales
de un estrépito silencioso. Tu
cuerpo, una flor de pólenes astringentes.
Miro, mas no observo nada. Un mutismo
estanco, y un ala apenas restituida
a su llanto. Guaridas manumitidas
o números absortos en su exterior
pizarra, todo inefable y maldito.
Lenguajes y fórmulas inquebrantables.
Mucho silencio y un áureo rodal
de semillas esparcidas.
©
torpemente, sobre tu silueta
de ámbar descalzo y sueños
protegidos. Tus cabellos, es
aquello que recuerdo, mientras
en la semblanza, se pintan de azul
cielos remotos y aguas acólitas de
tu aliento. Remotas, parciales, tus
sombras licuadas, cual vocales
de un estrépito silencioso. Tu
cuerpo, una flor de pólenes astringentes.
Miro, mas no observo nada. Un mutismo
estanco, y un ala apenas restituida
a su llanto. Guaridas manumitidas
o números absortos en su exterior
pizarra, todo inefable y maldito.
Lenguajes y fórmulas inquebrantables.
Mucho silencio y un áureo rodal
de semillas esparcidas.
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