Albertozanotty
Poeta fiel al portal
Antes,
la adversidad, la añoranza y el deseo de amar no encontraban mi espacio,
Ahora paseo por el corazón que me hizo llorar, con la esperanza de encontrar el tesoro perdido
y espero
si, lo espero
que al reflejarme en los ojos que me hacen suspirar, sea el final del sufrimiento.
Ahora acaricio la voz que me sienta bien, con la esperanza de sentir que vuelo por el azul del cielo
y entiendo
si, lo entiendo
que al besar los labios que me despiertan, sea el comienzo de la felicidad.
Ahora tomo la mano que me susurra, con la esperanza de quemar los flacos augurios
y deseo
si, lo deseo
que al tomar la cabellera que me acaricia, sea el final del sufrimiento.
Ahora floto sobre la piel que me quita la sed, con la esperanza de revelar los secretos
y finjo
si, lo finjo
que al tomar los pechos que me excitan, sea el comienzo de la felicidad.
Ahora suspiro en los brazos que me sostienen, con la esperanza de acabar con el miedo
y lamento
si, lo lamento
que al rozar el aliento que me hace soñar, sea el final del sufrimiento.
Ahora duermo colgado de la cintura que me tortura, con la esperanza de no despertar
y presiento
si, lo presiento
que al enfrentar el pensamiento que me revive, sea el comienzo de la felicidad.
Pronto,
el espacio, la sangre y la pasión podrán hacer una fiesta para mi.
la adversidad, la añoranza y el deseo de amar no encontraban mi espacio,
Ahora paseo por el corazón que me hizo llorar, con la esperanza de encontrar el tesoro perdido
y espero
si, lo espero
que al reflejarme en los ojos que me hacen suspirar, sea el final del sufrimiento.
Ahora acaricio la voz que me sienta bien, con la esperanza de sentir que vuelo por el azul del cielo
y entiendo
si, lo entiendo
que al besar los labios que me despiertan, sea el comienzo de la felicidad.
Ahora tomo la mano que me susurra, con la esperanza de quemar los flacos augurios
y deseo
si, lo deseo
que al tomar la cabellera que me acaricia, sea el final del sufrimiento.
Ahora floto sobre la piel que me quita la sed, con la esperanza de revelar los secretos
y finjo
si, lo finjo
que al tomar los pechos que me excitan, sea el comienzo de la felicidad.
Ahora suspiro en los brazos que me sostienen, con la esperanza de acabar con el miedo
y lamento
si, lo lamento
que al rozar el aliento que me hace soñar, sea el final del sufrimiento.
Ahora duermo colgado de la cintura que me tortura, con la esperanza de no despertar
y presiento
si, lo presiento
que al enfrentar el pensamiento que me revive, sea el comienzo de la felicidad.
Pronto,
el espacio, la sangre y la pasión podrán hacer una fiesta para mi.
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