José Mª Lafuente Barros
Poeta recién llegado
Triste y serena camina de noche
con paso pausado
en su alma un reproche
recuerda su familia, su marido y sus hijos
tintinea su mirada cómo dos espejos
Se la ve pasear cada 2 de febrero
llorando y gimiendo en desesperada espera
en su amada casa no la dejan entrar
cadenas espirituales no la dejan pasar
los niños en su mesa, en cabecera su esposo
confirman su ausencia los ojos llorosos
Un fuego perpetuo la comen, la abrasa
continuo dolor su sentenciada alma
condenada por siempre a vagar por Granada
triste consuelo, contemplar su morada
recuerda el pasado, tan, tan desesperada...
con paso pausado
en su alma un reproche
recuerda su familia, su marido y sus hijos
tintinea su mirada cómo dos espejos
Se la ve pasear cada 2 de febrero
llorando y gimiendo en desesperada espera
en su amada casa no la dejan entrar
cadenas espirituales no la dejan pasar
los niños en su mesa, en cabecera su esposo
confirman su ausencia los ojos llorosos
Un fuego perpetuo la comen, la abrasa
continuo dolor su sentenciada alma
condenada por siempre a vagar por Granada
triste consuelo, contemplar su morada
recuerda el pasado, tan, tan desesperada...