AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Cada amanecer me obliga
a abrir los ojos,
a subir a un viejo desván,
donde la luz tenue apenas se filtra,
dispersándose entre recuerdos
envueltos en sábanas y harapos,
devorados por el polvo,
roídos por el tiempo.
Abro un baúl viejo
su tapa, pesada como mi alma,
se hunde en mis pensamientos,
y paso las horas contemplando
un calendario antiguo,
con hojas mordidas
donde los días venideros
ya fueron tachados por otra mano,
como si el tiempo mismo
se hubiera cansado de avanzar
y de seguir luchando.
Sé que subo para llorar en silencio,
exhausto, frente a los restos de esas hojas
que pude haber vivido,
desde el instante exacto
en que te alejaste de mi lado.
Y porque me gusta
eso de revisar a diario
lo que ayer debí haber olvidado.
a abrir los ojos,
a subir a un viejo desván,
donde la luz tenue apenas se filtra,
dispersándose entre recuerdos
envueltos en sábanas y harapos,
devorados por el polvo,
roídos por el tiempo.
Abro un baúl viejo
su tapa, pesada como mi alma,
se hunde en mis pensamientos,
y paso las horas contemplando
un calendario antiguo,
con hojas mordidas
donde los días venideros
ya fueron tachados por otra mano,
como si el tiempo mismo
se hubiera cansado de avanzar
y de seguir luchando.
Sé que subo para llorar en silencio,
exhausto, frente a los restos de esas hojas
que pude haber vivido,
desde el instante exacto
en que te alejaste de mi lado.
Y porque me gusta
eso de revisar a diario
lo que ayer debí haber olvidado.