Eremita
Poeta recién llegado
Cada noche, al borde de los sueños, el silencio abre una pequeña brecha en mis pensamientos y entras tú. Aunque no puedo verte estás ahí, en el sitio donde suelo buscarte, justo después que escapas. Sólo queda la misma sensación de ahogo y vértigo de cuando buscaba tu amor en los gestos y frases más pequeñas y tu risa de riachuelo tapaba las ranuras por donde podía deslizarse algún indicio. Esta vez, sin embargo, pienso escapar contigo hasta donde nos lo permita el infinito.