Cada segundo te echo de menos,
mis manos solas no sirven de nada,
siento el frío del aire que me entra espeso,
cada noche discuto con mi almohada.
Porque el silencio es a veces ruido sordo,
y sin tu voz, mi sangre negra se derrama,
suena el eco dentro de mis entrañas,
si vienes te dejo subir a bordo...
de esta nave que es mi cuerpo sin tus brasas,
de esta nada que es el todo si la abrazas,
de esta angustia al borde del precipicio,
de estos pelos que se tiran ellos solos,
de este pecho inerte, vacío, amorfo.
Cada seguundo te echo de menos,
se fueron tormenta, abismo y fuego.
mis manos solas no sirven de nada,
siento el frío del aire que me entra espeso,
cada noche discuto con mi almohada.
Porque el silencio es a veces ruido sordo,
y sin tu voz, mi sangre negra se derrama,
suena el eco dentro de mis entrañas,
si vienes te dejo subir a bordo...
de esta nave que es mi cuerpo sin tus brasas,
de esta nada que es el todo si la abrazas,
de esta angustia al borde del precipicio,
de estos pelos que se tiran ellos solos,
de este pecho inerte, vacío, amorfo.
Cada seguundo te echo de menos,
se fueron tormenta, abismo y fuego.