rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada tanto
abandono los contextos, me extraigo
de este andar acartonado por mi vida.
Mis pasos se descontracturan del camino
y se buscan inquietos como mariposas
cuando la tarde enamora los jardines
hacia los finales de septiembre
y el oxigeno se renueva en los brotes
que darán brazos al descanso de las aves.
Entonces
ahí te veo llegar
como llega el agua cuando el sol
convence a la nieve, que ya es hora
de amamantar la grieta seca
y se desprende en gotas de su sólido.
Uno a uno
identifico cada color
donde mis manos crearon
desnudos de tu cuerpo
escribiendo en las hojas
aquel sueño.
Ahí te veo llegar
y yo no se como pude
descreerme de vos
y dejarte aquí sin entender
que era yo quien se quedaba.
Todo indica que yo he sido
el judas que entrego tus días
y los propios
a los enjambres del olvido
e intento tu perdón
regresando a tus recuerdos
que no son otros más
que los míos, tan cobardes hoy
de hacerse luz, sobre este opaco
andar de no sentir la huella.
abandono los contextos, me extraigo
de este andar acartonado por mi vida.
Mis pasos se descontracturan del camino
y se buscan inquietos como mariposas
cuando la tarde enamora los jardines
hacia los finales de septiembre
y el oxigeno se renueva en los brotes
que darán brazos al descanso de las aves.
Entonces
ahí te veo llegar
como llega el agua cuando el sol
convence a la nieve, que ya es hora
de amamantar la grieta seca
y se desprende en gotas de su sólido.
Uno a uno
identifico cada color
donde mis manos crearon
desnudos de tu cuerpo
escribiendo en las hojas
aquel sueño.
Ahí te veo llegar
y yo no se como pude
descreerme de vos
y dejarte aquí sin entender
que era yo quien se quedaba.
Todo indica que yo he sido
el judas que entrego tus días
y los propios
a los enjambres del olvido
e intento tu perdón
regresando a tus recuerdos
que no son otros más
que los míos, tan cobardes hoy
de hacerse luz, sobre este opaco
andar de no sentir la huella.
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