jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
llevo ya un tiempo sin intentar suicidarme
-hoy se cumple justo un año de la última vez-
¿será que me empieza a gustar la vida?
no lo creo, porque me sigue pareciendo una mierda
quizá ya es tiempo de que vuelva a intentarlo
-la vez de que hablo, mi ex mujer desbarató mis planes a última hora
cuando apareció en mi cuarto para reclamarme el pago de la pensión:
me encontró desangrado en la bañera y llamó a rescate ciudadano
y así los hijos de puta lograron arrancarme de las garras de la muerte-
y no es que me sienta atormentado por mis circunstancias
destrozado por el desamor o enfermo o triste
más bien yo diría que me aburro
cada día estoy más viejo y amargado
el alcohol me ocasiona unas putas resacas que no compensan
las pocas jodidas horas de evasión que me procura
y las mujerzuelas francamente ya me asquean
-sobre todo las que puedo pagar con mi sueldo de mierda-
masturbarme sigue siendo un asunto placentero
pero ni por asomo alcanza la intensidad de una descarga intravaginal
y la única mujer con quien soportaría compartir mi vida
me ve en la calle y corre a esconderse como si hubiera visto al mismo diablo
vivir así puede llegar a ser frustrante
sin metas, sin ilusiones, sin una sexualidad plena
arrastrándose como un gusano quejumbroso a lo largo de los días
sabiendo para colmo que más adelante sólo podrá ser peor
posiblemente no tarde ya mucho en contraer cáncer de próstata
perder otro cinco o seis dientes y el poco pelo que me queda
a lo mejor pronto tampoco podré ni siquiera pajearme
me convertiré en uno de esos vejetes que se sientan en los parques
a ver pasar las muchachas con la baba escurriendo por un lado de la boca;
hace poco más de una semana busqué pareja por internet
me inscribí en un foro y por 100 pesos conseguí una serie de perfiles
de fulanas cuyas expectativas coincidían mínimo al 80 % con las mías
una de ellas aceptó que nos viéramos anoche
-mujer de 35, delgada, guapa, sexy, busca hombre mayor para coger-
me compré un puto pantalón y una camisa
me arreglé el cabello y me arranqué los pelos de la nariz
me bañé con esmero y acudí al bar donde nos veríamos
la tipa llegó puntual
una especie de clon de godzilla con cara de gárgola masturbada
de no ser porque yo llevaba ya unos cuantos whiskis encima
me habría cagado del susto al verla
hola, guapo, dijo la gárgola, ¿eres tú josé villa?
¿josé villa, el famoso poeta de jalisco?
sí, ese mismo, hemos quedado de vernos hoy aquí
supe que se cayó en una alcantarilla hoy en la madrugada, dije
se rompió las piernas y los brazos y está hospitalizado
oh, dios mío, qué tragedia, pobre hombre
así es, dije, pero eso le pasa por pendejo
y si me disculpa usted, señorita, la dejo que tengo prisa;
del bar volví directo a mi cuarto
agarré un libro y traté de leer pero no pude concentrarme
apagué la luz y me dediqué a fumar un par de horas
luego me dio sueño y me dormí
desperté a eso de las 6 am
mientras tomaba café pensé que hoy se cumplía un año
de la última vez que me corté las venas
un año, puta madre, me dije
un año de seguir siendo un puto fracasado
un año de seguir enamorado sin esperanza de esa cabrona de aurora
un año escribiendo estos pendejos pseudo poemas cagados
este será el último que escriba
el último poema de jose villa
ya estuvo bueno de esta puta farsa;
todo esto da asco, un gesto, basta de palabras
no escribiré más, dejó escrito pavese en su diario;
un poco antes de suicidarse había hecho tres llamadas por teléfono
tres llamadas a tres distintas mujeres
ninguna de ellas aceptó cenar con él aquella noche
¿qué habrá pensado cuando al fin desistió de llamar a una más?
¿y si pido una pizza y ceno en el balcón?
¿y si me olvido de la puta cena y me trago todos los somníferos?
yo no voy a llamar a nadie esta noche
tampoco voy a cenar ni a tragarme un tubo de somníferos
mejor me cuelgo
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