Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vacía la tumba, esperando su cuerpo
ataúdes oscuros, en ardiente capilla
oraciones de boca clamando justicias
por quien ayer vivía, hoy esta muerto.
¡Que bueno decían! El gran comentario
que de boca en boca pasaban, veían
el cuerpo tendido que estaban velando
lagrimas pocas aquellos dolían.
Vistió la muerte de nuevo su traje
llevando a su lado a quien iba buscando
triste la ausencia que deja su paso
la parca de nuevo estaba triunfando.
La fúnebre tumba ya con su cuerpo
la hora de muerte que cubre en espanto
la vida de todos aquellos dolientes
Cadáver del hombre que estaba enterrando.
ataúdes oscuros, en ardiente capilla
oraciones de boca clamando justicias
por quien ayer vivía, hoy esta muerto.
¡Que bueno decían! El gran comentario
que de boca en boca pasaban, veían
el cuerpo tendido que estaban velando
lagrimas pocas aquellos dolían.
Vistió la muerte de nuevo su traje
llevando a su lado a quien iba buscando
triste la ausencia que deja su paso
la parca de nuevo estaba triunfando.
La fúnebre tumba ya con su cuerpo
la hora de muerte que cubre en espanto
la vida de todos aquellos dolientes
Cadáver del hombre que estaba enterrando.
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