Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Calles desoladas,
con la risa del desencanto,
susurrando las delicias,
de una noche congelada,
de una noche perdida,
Arrullando el tormento,
de una víctima de las sombras,
acunando entre sus entrañas,
la daga fatal de la venganza,
con el hilillo de sangre en los labios,
Destrozado corazón,
que esta mañana deseaba,
el llegar al cálido retiro,
de un amanecer calmo y eterno,
Que queden las huellas borradas,
de la atrocidad cometida,
con los sueños surreales,
de ilusiones quebradas,
En cadenas de amargura,
decoradas de laureles de olivos,
con la sentencia precedida,
de un discurso sin letras,
de un vocablo sin palabras,
Sea el recitante,
ciego y mudo,
restos de un pasado condenable,
rasurado con la violencia requerida,
para nunca olvidar su mirada,
Entre cuencas vacías,
entre serpientes enroscadas,
que llama el lenguaje completo,
y la espada enterrada,
entre la quinta y sexta espina,
Chorros de saliva,
que mancha más que tinta,
con la estupidez predicha,
en el sueño del loco,
Que sirva al ignorante,
el discurso del imbécil,
que brilla más que el Dios,
que ahoga más que la religión,
(casi imposible de creer)
Lastimero intento,
de corromperme... ja... a mí,
con palabras dulcificadas,
con el deseo oculto,
con la saña permitida,
Un murciélago cruza la noche,
enmarcado entre luna cazadora,
que roba suspiros,
si al fin tendré su cabeza...
Chillido agudo,
suspiro lacerante,
entre hielo y sangre,
entre arena y locura,
Que el torero no muerda,
suficiente el cuerno,
del toro moribundo,
que maldice al rojo,
¡Mira quien regresa!
y cuida tus hombros,
que sentirás el deslizar de mis dedos,
para terminar estrangulando tu vida...
¡Piérdete de vista!
y regálame el placer,
de clavarte con odio,
esta espada que temple para ti...
Con todo mi dulce odio,
que quede en secreto a voces,
para ti... solo para ti...
(sonríe... esto al fin término...)
(risas)
¡Síííí! al fin terminará,
con la vergüenza de tu existir,
bañado en tu sangre mediocre,
carcomiendo los huesos,
despreciando tus adentros...
(ahora si... al fin termine)
L.V.
con la risa del desencanto,
susurrando las delicias,
de una noche congelada,
de una noche perdida,
Arrullando el tormento,
de una víctima de las sombras,
acunando entre sus entrañas,
la daga fatal de la venganza,
con el hilillo de sangre en los labios,
Destrozado corazón,
que esta mañana deseaba,
el llegar al cálido retiro,
de un amanecer calmo y eterno,
Que queden las huellas borradas,
de la atrocidad cometida,
con los sueños surreales,
de ilusiones quebradas,
En cadenas de amargura,
decoradas de laureles de olivos,
con la sentencia precedida,
de un discurso sin letras,
de un vocablo sin palabras,
Sea el recitante,
ciego y mudo,
restos de un pasado condenable,
rasurado con la violencia requerida,
para nunca olvidar su mirada,
Entre cuencas vacías,
entre serpientes enroscadas,
que llama el lenguaje completo,
y la espada enterrada,
entre la quinta y sexta espina,
Chorros de saliva,
que mancha más que tinta,
con la estupidez predicha,
en el sueño del loco,
Que sirva al ignorante,
el discurso del imbécil,
que brilla más que el Dios,
que ahoga más que la religión,
(casi imposible de creer)
Lastimero intento,
de corromperme... ja... a mí,
con palabras dulcificadas,
con el deseo oculto,
con la saña permitida,
Un murciélago cruza la noche,
enmarcado entre luna cazadora,
que roba suspiros,
si al fin tendré su cabeza...
Chillido agudo,
suspiro lacerante,
entre hielo y sangre,
entre arena y locura,
Que el torero no muerda,
suficiente el cuerno,
del toro moribundo,
que maldice al rojo,
¡Mira quien regresa!
y cuida tus hombros,
que sentirás el deslizar de mis dedos,
para terminar estrangulando tu vida...
¡Piérdete de vista!
y regálame el placer,
de clavarte con odio,
esta espada que temple para ti...
Con todo mi dulce odio,
que quede en secreto a voces,
para ti... solo para ti...
(sonríe... esto al fin término...)
(risas)
¡Síííí! al fin terminará,
con la vergüenza de tu existir,
bañado en tu sangre mediocre,
carcomiendo los huesos,
despreciando tus adentros...
(ahora si... al fin termine)
L.V.
*Un pala, un saco de arena
y el cadáver de un enemigo o amigo,
¿a quién le importa? si al fin soy ¡Libre!
y el cadáver de un enemigo o amigo,
¿a quién le importa? si al fin soy ¡Libre!