viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Penétrame despacio, Muerte,
con delicadeza desmayada,
soy extremadamente virgen de ti,
y jamás te he deseado con sincera sobriedad.
Sólo recuerdo el putrefacto olor
que un ratón envenenado orquesta
tras una semana sin aliento.
Sólo te he visto fotografiada en periódicos,
filmada en telediarios publicitarios.
¡Y no me gustas!
¡Eres la coagulación
de la savia aburrida!
Acechas en una piedra, en un filo,
bajo un cuerpo sin alma,
en el silencio de un relámpago.
Para dispararte certera
y desaparecer en tu humo sin fuego,
en tu deshacerte en vacío.
¡MUERE! Muerte, de rabia.
Sé lo mucho que te duele cada latido
de mi corazón golpeándote los genitales.
¡Cuándo vengas a poseerme
ya mereceré que lo hagas!
con delicadeza desmayada,
soy extremadamente virgen de ti,
y jamás te he deseado con sincera sobriedad.
Sólo recuerdo el putrefacto olor
que un ratón envenenado orquesta
tras una semana sin aliento.
Sólo te he visto fotografiada en periódicos,
filmada en telediarios publicitarios.
¡Y no me gustas!
¡Eres la coagulación
de la savia aburrida!
Acechas en una piedra, en un filo,
bajo un cuerpo sin alma,
en el silencio de un relámpago.
Para dispararte certera
y desaparecer en tu humo sin fuego,
en tu deshacerte en vacío.
¡MUERE! Muerte, de rabia.
Sé lo mucho que te duele cada latido
de mi corazón golpeándote los genitales.
¡Cuándo vengas a poseerme
ya mereceré que lo hagas!