BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando estoy inspirado
Y arribo a casa no hay nada
Mejor que disfrutar un buen afeitado
El caso es no hacer nada
Tener los cojones encima de la mesa
Y preparar la casa para su fin concordado.
Con condones luminosos
Y con alfeñiques desdibujados,
Abro la puerta y apareces tú,
Milagro que no reviste gravedad
No al menos la urgencia de una virgen.
Tu alfarería y mis canciones
Que quiero convertir en poemas,
Tu arcilla y los años que se dilatan,
Separando las manos, arañando
Las puertas que bajo candiles y candados
Se acuestan a ver un mar que todavía recuerdo.
Te quiero, aunque no te lo dije
Prefiero mentirte pues soy muy macho,
Y no admito más tregua que un matrimonio
Con cuadros abstractos de mi patria.
Así que ve con cuidado por esas barras
Extranjeras de la desidia y del desencuentro,
Barcelona por allí, cerdañola por acá,
Que yo guardo tus consejos y tus figurillas
Hasta que nos encontremos.
©
Y arribo a casa no hay nada
Mejor que disfrutar un buen afeitado
El caso es no hacer nada
Tener los cojones encima de la mesa
Y preparar la casa para su fin concordado.
Con condones luminosos
Y con alfeñiques desdibujados,
Abro la puerta y apareces tú,
Milagro que no reviste gravedad
No al menos la urgencia de una virgen.
Tu alfarería y mis canciones
Que quiero convertir en poemas,
Tu arcilla y los años que se dilatan,
Separando las manos, arañando
Las puertas que bajo candiles y candados
Se acuestan a ver un mar que todavía recuerdo.
Te quiero, aunque no te lo dije
Prefiero mentirte pues soy muy macho,
Y no admito más tregua que un matrimonio
Con cuadros abstractos de mi patria.
Así que ve con cuidado por esas barras
Extranjeras de la desidia y del desencuentro,
Barcelona por allí, cerdañola por acá,
Que yo guardo tus consejos y tus figurillas
Hasta que nos encontremos.
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