''Como todas las tardes Timotea llegó a su casa después del trabajo, el otoño en la ciudad de la muerte es un espectáculo maravilloso para los ojos que saben apreciar la belleza en las hojas amarillas y cafés, la luz naranja de las tardes frescas y sollozantes es fabulosa pues, anuncia que la fogosidad y adolescencia del verano han pasado a la historia. En la casa de Timotea la luz otoñal se refleja en los espejos que nada comunican en otras dimensiones y también se posa sobre los muebles que lucen desolados y con un dejo de infelicidad, arriba a la izquierda está una recámara de esas de repuesto donde la gente guarda las cosas que también son de repuesto, pero aparte de tener trebejos inútiles, camas con los colchones viejos se encuentra alguien más vieja aún, es una sombra de la mujer más poderosa y más fuerte que tuvo el mundo en el ayer y que ahora funge como espesor casero, ella es la madre de Timotea que desde hace un lustro vive con ella.
Hay cosas, episodios estrafalarios que la gente no puede superar lo que los hace exageradamente vulnerables y volubles, el otoño tiene la cualidad de caer sobre los cabellos canosos de gente inválida que hizo algunas cosas inadmisibles por tanto, Timotea ahora llevaba el control. Salió a eso de las cuatro con cinco minutos, cerró bien la tienda de abarrotes donde trabajaba pues tiró por la borda sus más de diez años de estudios universitarios, caminó hacía su auto que estaba estacionado a una cuadra, se subió y se dirigió a casa, donde la madre anciana como siempre la esperaba para que le diera de comer, Timotea tenía un severo suspiro atorado en el corazón que a veces le dolía lo suficiente como para odiar a la mujer que la trajo al mundo, le dolía lo bastante como para sentir rencor, lástima, risa y pena por la situación precaria que ésta tenía, lo que no quería era batallar para levantarla, acostarla, moverla, cambiarle los pañales, así que desde hacía unas semanas la anciana se mantenía dormida, le daba una pastilla entera de tafil* y Timotea no tenía que moverla para todo, le cambiaba el pañal, le daba un atole espeso y listo, a dormir hasta el otro día, no eran felices claro está, pero ellas pretendían que si.
Subió los escalones de su casa pintados de verde, la miró de lado como acostumbraba y dio por hecho que dormía, sintió alivio por que también ella deseaba dormir, se levantaba a las seis con treinta de la mañana y lo que menos quería era ver a una vieja llena de migajas de pan en el suéter, se echó un rato largo y se perdió en un sueño profundo y quizás reparador, el reloj biológico le avisaría cuando era el momento de ir por la comida de sus perros.
BITACÓRA DEL ASESINATO.
6.30: Se levanta y le da a su madre una pastilla de tafil* la madre le advierte que se siente mal y no desea tomarlo, ella trata amablemente de convencerle y la madre por no ser regañada accede, lo toma junto con un licuado de fresa.
6.45: Se cerciora que el plan haya funcionado y la mira absorta, tranquila e inmutable, sale de la habitación y baja de prisa las escaleras, ya se asegurará cuando regrese de comprarles la comida a los perros.
7.20: Abre rápidamente la puerta, les sirve a los animales y sube despacio y con el corazón latiendo de prisa, se acerca despacio a observar el panorama, le toca la muñeca, no hay pulso, la anciana ha muerto, pasa al baño y sale, repite la operación no hay duda, su madre está muerta.
8.30: Está mirando televisión en la sala, sentada en el sillón individual y mira por la ventana como temiendo que su hermano tenga la fabulosa idea de ir pues tiene la costumbre de no llamar antes de tocar a la puerta, así que se asegura de pasar desapercibida, baja el volúmen y se encoge en el sillón .
8.45: Sube estrepitosamente, le toca el cuello y no hay señales de vida, la madre empieza a ponerse fría y rígida, Timotea piensa una coartada lógica para justificar la muerte de su madre, piensa en un pato lleno de cicatrices, en esa cadena de la virgen maría que le reventaron unas niñas malas del kinder allá por los años setentas, piensa en su padre muerto y en el último ramo de flores que le regaló en su cumpleaños número veinte, sus ojos se llenan de lágrimas, es hora de comenzar el teatro.
9.00 pm: Llama por teléfono a su hermano Julián, le dice entre lágrimas provocadas que su madre está muerta, que vaya pronto a casa por que tiene nervios, la hija de Timotea aún está trabajando, está sola, el hermano se queda en silencio mientras se imagina a su madre años atrás preparando la comida.
9.15 pm: Mira el reloj del microondas, sabe que Amalh la hija, saldrá pronto del trabajo y como cada noche irá a recogerla, la avenida está a esa hora muy sola y podría pasarle algo, toma las llaves, mira hacia la habitación de arriba y sale sin apagar las luces, se dirige a la pizzería donde trabaja Amalh.
9.25 pm: Llegan a casa, Amalh pregunta que dosis le dio y Timotea le asegura que fue un accidente, que la dosis se le pasó y que la madre murió seguramente por un paro cardíaco, Amalh sube a verla y sin inmutarse la deja en su sitio y no le mueve nada, sólo la repasa con la mano por el aire, baja otra vez y quizás se toman un café en lo que el tío Julián llega a casa.
9.35 pm: El tío Julián llegó y ellas saben como actuar, Timotea le dice que, llegó como siempre de trabajo y la encontró bien, que a eso de las cinco con cuarenta, le dio la comida como era habitual y que al rato se quedaron dormidas ambas, le dice que ella salió a eso de las seis con treinta a comprar los desperdicios de carne para los perros, pasó al baño y la vio ''dormidita'' y luego salió, se tardaría tal vez unos treinta y cinco minutos para volver y la encontró igual, le dijo minutos más tarde si quería cenar, al no obtener respuesta, le habló varias veces, hasta que se dio cuenta que había muerto, sólo que no le llamó antes por que no sabía que hacer y no podía creerlo. Todo eso mientras Julián toca a su madre helada y rígida por última vez.
10.00 pm: Llegan a su vez una ambulancia y la tía Plácida, de quien sospechaban podría ponerse a pensar mil cosas, los paramédicos en efecto les dicen que ha fallecido sin determinar muy bien por qué, por que después de todo la anciana tenía todos los años del mundo y días atrás su hijo menor había muerto de cáncer, así que entre la depresión, la edad y el frío todo puede pasar y no se sientan mal, mejor agradezcan que vivió todos esos años, anden, anden, llamen al servicio forense y desncansen que los días que vienen serán pesados.
10.30 pm: La camioneta de una funeraria llega a casa de Timotea, es que ¡Cómo iban a perturbar el cuerpo de la madre! Si estaba tan cansado, mejor no lo haga hermano, deje que descanse ya, no quiero que la abran, es que, deseamos que sea lo más rápido posible ¿No cree? Y Julián como es tan blando accedió, levantan el cuerpo de la anciana y se lo llevan a la funeraria, lo preparan y lo demás es historia.
Fue sepultada dos días después, nadie sospechó nada por que la coartada estaba muy bien planteada, meses después en una tarde de verano, Julián le contó a su hija un par de cosas que, le parecían extrañas, ¿Cómo era que, no pensó que algo malo sucedía si la madre nunca dormía a esa hora? ¿Desde que hora murió realmente ? ¿Porqué ella no se dio cuenta antes? Sólo que Julián es muy caballero y no se atreverá a preguntarle eso a Timotea nunca.
Timotea asegura que todo pasó como ella lo cuenta, sólo que todavía hay muchas incógitas ¿Dónde está el dinero de la venta de la casa? ¿Es verdad que Timotea no está más con su esposo o eso es lo que nos hace creer? ¿Le dio a él el dinero y lo tienen bajo un nombre falso en el banco menos imaginado? ¿Se sentirá insegura con el drama y un día ella y Amalh desaparecerán del mapa?... Lo único que sé es que, debo seguir visitando su casa, pretendiendo que no sé nada y que todo ésto después de todo, son simples conjeturas.''