César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
(Mar_ y César Guevara)
Tres y media de la tarde en mi ciudad.
Día soleado y nuboso como una batalla de titanes.
Hay trabajo pendiente, pero debo esperar a alguien.
Entro a un café. Mi mente escapa a siete mil mundos y más con la que, desde lejos, ocupa mis vacíos inllenables.
6.45 am en Buenos Aires.
La alarma del reloj y un rayo de sol en mi ventana.
En la cama, con mi brazo extendido busco tu presencia ausente.
Abro los ojos y dejo escapar un suspiro.
Voy descalza hasta la cocina a prepararme un café.
Mi pensamiento vuela lejos, lejos... tan lejos
Día soleado y nuboso como una batalla de titanes.
Hay trabajo pendiente, pero debo esperar a alguien.
Entro a un café. Mi mente escapa a siete mil mundos y más con la que, desde lejos, ocupa mis vacíos inllenables.
6.45 am en Buenos Aires.
La alarma del reloj y un rayo de sol en mi ventana.
En la cama, con mi brazo extendido busco tu presencia ausente.
Abro los ojos y dejo escapar un suspiro.
Voy descalza hasta la cocina a prepararme un café.
Mi pensamiento vuela lejos, lejos... tan lejos
He pedido un marrón grande muy cargado, bien caliente, poco azúcar.
Quiero que me arañe el gusto (dosis de aguardiente negro).
Solo. En una mesita para dos.
El aroma fuerte y dulzón me hace trasladarme al sur,
como un cisne del color de la noche,
...a donde ella debe estar.
Quiero que me arañe el gusto (dosis de aguardiente negro).
Solo. En una mesita para dos.
El aroma fuerte y dulzón me hace trasladarme al sur,
como un cisne del color de la noche,
...a donde ella debe estar.
Levanto las persianas y enciendo la radio.
Presta a ducharme, tarareo una canción.
La agenda me previene que será un largo día: trabajo, consulta médica, salida con amigos.
Intento desayunar un café con leche que no me pasa y algo más.
Sigo buscando tu presencia en mi mesa, mas lo único de ti que me acompaña es aquella canción tan nuestra...
Presta a ducharme, tarareo una canción.
La agenda me previene que será un largo día: trabajo, consulta médica, salida con amigos.
Intento desayunar un café con leche que no me pasa y algo más.
Sigo buscando tu presencia en mi mesa, mas lo único de ti que me acompaña es aquella canción tan nuestra...
Me percato de que la cafetería tiene hilo musical.
Las nubes le han ganado la partida al sol,
comienza a llover justo cuando se dejan escuchar los acordes de nuestra canción.
Es demasiado. No me importa el agua.
Apuro el último trago de café. Dejo un billete en la mesa mientras llamo al mesero
y me lanzo a la lluvia de la tarde
sin ti, pero contigo en la boca,
en una canción,
en las personas apuradas,
en la congoja de esta lejanía inenarrable.
Las nubes le han ganado la partida al sol,
comienza a llover justo cuando se dejan escuchar los acordes de nuestra canción.
Es demasiado. No me importa el agua.
Apuro el último trago de café. Dejo un billete en la mesa mientras llamo al mesero
y me lanzo a la lluvia de la tarde
sin ti, pero contigo en la boca,
en una canción,
en las personas apuradas,
en la congoja de esta lejanía inenarrable.
El café con leche se enfrió sobre la mesa.
Siento que me acompañas camino hacia la oficina.
Es el viento que me toma de los hombros ( las bocinas de los autos imitan mis pasos).
Nada me importa.
Decido cambiar el rumbo de mi día. Apago el móvil.
Salgo a buscarte en las vidrieras de los bares cerrados,
en los boliches amanecidos donde desearía bailar la última canción contigo.
Se me cierra la garganta ahogando el grito que pronuncia tu nombre.
Entro a un bar solitario... tanto como yo sin ti.
Pido un café con leche y lo bebo en silencio, pensándote...
Siento que me acompañas camino hacia la oficina.
Es el viento que me toma de los hombros ( las bocinas de los autos imitan mis pasos).
Nada me importa.
Decido cambiar el rumbo de mi día. Apago el móvil.
Salgo a buscarte en las vidrieras de los bares cerrados,
en los boliches amanecidos donde desearía bailar la última canción contigo.
Se me cierra la garganta ahogando el grito que pronuncia tu nombre.
Entro a un bar solitario... tanto como yo sin ti.
Pido un café con leche y lo bebo en silencio, pensándote...
Octubre sin sin sin... 2017. Mar_ y César Guevara.
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