De las estrellas a las simas
de los soles eternos a los fríos abismos
como declina el tic tac en la rueda del tiempo
nada escapará a su sísmico resplandor.
Lo bello, del horror despavorido,
en lágrimas luminiscentes de tristeza
o, el atardecer que tanto amé en silencio,
como lobo herido huira de la cacería.
Nada será Todo, la angustia no será;
Ya no seré, nadie será conmigo...
la muerte en su quinta esencia
vaciará su himno, lento e infinito.
La soledad, la caída, la ceguedad...
oquedades que al fin cubrirán
con su manto de limpieza
las cosas materiales, vacuas y engañosas.
Y veré, como al despertar el pájaro
que abre sus ojos entre cantando y soñando,
veré tu rostro, mi niña hermosa,
oiré tu vocecita como caballito en nubes
Y dormiré, redivivo...dormiré.
de los soles eternos a los fríos abismos
como declina el tic tac en la rueda del tiempo
nada escapará a su sísmico resplandor.
Lo bello, del horror despavorido,
en lágrimas luminiscentes de tristeza
o, el atardecer que tanto amé en silencio,
como lobo herido huira de la cacería.
Nada será Todo, la angustia no será;
Ya no seré, nadie será conmigo...
la muerte en su quinta esencia
vaciará su himno, lento e infinito.
La soledad, la caída, la ceguedad...
oquedades que al fin cubrirán
con su manto de limpieza
las cosas materiales, vacuas y engañosas.
Y veré, como al despertar el pájaro
que abre sus ojos entre cantando y soñando,
veré tu rostro, mi niña hermosa,
oiré tu vocecita como caballito en nubes
Y dormiré, redivivo...dormiré.
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