Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Caídos del cielo
Los amores de una vida tengo
recogidos en lazos de color.
Ninguno fue distinto, si mantengo,
unidos a los nudos del amor.
Me quedan de su buena melodía
las notas de los días de placer,
y olvido la falaz melancolía
si tengo el instrumento del querer.
No canto por amores que marcharon,
ni canto al corazón que es florecer;
dibujo sólo pétalos que hablaron
de rosas cuyo aroma está en mi ser.
Yo soy la cuerda desatada y libre
y ellos momentos de sosiego y calma;
mi aliento es como viento en dulce timbre,
mi cuerpo la canción que me reclama.
Queridos fueron todos por igual
y algunos se quedaron con sus vuelos,
no quiero recordar por infernal
demonios que cayeron de los cielos.
Los amores de una vida tengo
recogidos en lazos de color.
Ninguno fue distinto, si mantengo,
unidos a los nudos del amor.
Me quedan de su buena melodía
las notas de los días de placer,
y olvido la falaz melancolía
si tengo el instrumento del querer.
No canto por amores que marcharon,
ni canto al corazón que es florecer;
dibujo sólo pétalos que hablaron
de rosas cuyo aroma está en mi ser.
Yo soy la cuerda desatada y libre
y ellos momentos de sosiego y calma;
mi aliento es como viento en dulce timbre,
mi cuerpo la canción que me reclama.
Queridos fueron todos por igual
y algunos se quedaron con sus vuelos,
no quiero recordar por infernal
demonios que cayeron de los cielos.