Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Ya solos los dos nos dijimos
palabras sin voz, escondidas
en suaves caricias, vencidas
del amor que entre ambos tejimos.
Que brillo del día gozamos,
el cielo esparcía sus nubes,
el sol nos pintaba querubes
de rojo y violeta como amos.
Quisiera guardar ese día
en una cajita de plata
y verlo, si en mí se desata,
tristeza de angustia tardía.
Que alumbre ese sol mi momento
y cese el dolor, el tormento.
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