Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hervía la lava
entre sus poros
volcanizados
ebullendo quejidos
Quemando
las nubes
sobre un lecho
erupcionado
Un Cataclismo
censurado entre
nuestras piernas
tomaba forma y figura
Dejando los cueros
expuestos y vulnerables
a las llamas calcinantes
de nuestras manos
Los ríos corrían,
se evaporaban y así,
redundantes
en cada caricia.
Nuestros cuerpos
en avalancha
caían uno
sobre el otro
Sacrificio sin sangre,
sin dolor, ni miedo.
Sed, mucha sed;
Nos ahogaba el amor.
Como lluvia que
Se veía caer, cálidas palomas
salieron de nuestros
incinerados cuerpos
Y aún, inerentes en el lecho,
sentíamos su tibio vuelo
fluyendo entre nosotros
como parvada que busca el nido
Para descansar
el agitado vuelo, trás
el apocalíptico climax
que amenazaba con volver.
entre sus poros
volcanizados
ebullendo quejidos
Quemando
las nubes
sobre un lecho
erupcionado
Un Cataclismo
censurado entre
nuestras piernas
tomaba forma y figura
Dejando los cueros
expuestos y vulnerables
a las llamas calcinantes
de nuestras manos
Los ríos corrían,
se evaporaban y así,
redundantes
en cada caricia.
Nuestros cuerpos
en avalancha
caían uno
sobre el otro
Sacrificio sin sangre,
sin dolor, ni miedo.
Sed, mucha sed;
Nos ahogaba el amor.
Como lluvia que
Se veía caer, cálidas palomas
salieron de nuestros
incinerados cuerpos
Y aún, inerentes en el lecho,
sentíamos su tibio vuelo
fluyendo entre nosotros
como parvada que busca el nido
Para descansar
el agitado vuelo, trás
el apocalíptico climax
que amenazaba con volver.
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