CALIDOSCOPIO DE UN MOMENTO
Andrómeda regurgita plata
sobre los pesares,
de los estelares viudos
sin amantes que les correspondan.
Ahonda el cielo en colores
naranja y rojo fuerte de unos labios,
fortificando los pensamientos de los astros
que bajan en picado,
hasta el mismo infierno.
Parajes descomunales
cerrados con herrajes y lindes de hueso,
todo adentro y más profundo
no se sabe que quedó fuera.
Mira como se balancean
y es que son ignorantes,
no saben los cipreses
que no son alma de ángeles,
sino los percheros
de los lamentos del aire.
Escancia agua de la boca
tierra donde no la mojó nadie,
se entrego al énfasis de un océano
cuando era parte
de la maceta de flores muertas de un muerto.
Flagela a la risa un cuento
que nadie conoce el final.
Detrás se escuchan lamentos
a los lados dos senderos,
que se juraron matarse en un cruce.
Comulga sólo un velo sin rostro
sostiene la forma una mano huesuda,
todo cambió y el rezo ...
se quedó preso en el hueco de la campana.
Se acicala el espejo
para el reflejo de un nido sin pájaro,
peine de costilla y sin un brazo
que la mese
se quedó esperando el trinar
que le dijeron que traía la primavera.
¿Quién altero la sin razón?
¿Quién dio por muerto a un beso?
¿Quién fue el quijote que cabalgó?
¿Cuándo en el desierto se buscaron justas?
Afirmó una monja sin votos
que amó más que recibió
y nunca tuvo a Dios,
ni encontró amor en ningún devoto.
Narcisista historia que te repites
para pedir tu sitio en el averno.
A hierro matas
a sangre mueres,
que te encierras en los placeres
diciendo que eres insensata.
¿Por qué me esperas?
¿Cuándo desde hace tiempo
ya habito en tus adentros?
Andrómeda regurgita plata
sobre los pesares,
de los estelares viudos
sin amantes que les correspondan.
Ahonda el cielo en colores
naranja y rojo fuerte de unos labios,
fortificando los pensamientos de los astros
que bajan en picado,
hasta el mismo infierno.
Parajes descomunales
cerrados con herrajes y lindes de hueso,
todo adentro y más profundo
no se sabe que quedó fuera.
Mira como se balancean
y es que son ignorantes,
no saben los cipreses
que no son alma de ángeles,
sino los percheros
de los lamentos del aire.
Escancia agua de la boca
tierra donde no la mojó nadie,
se entrego al énfasis de un océano
cuando era parte
de la maceta de flores muertas de un muerto.
Flagela a la risa un cuento
que nadie conoce el final.
Detrás se escuchan lamentos
a los lados dos senderos,
que se juraron matarse en un cruce.
Comulga sólo un velo sin rostro
sostiene la forma una mano huesuda,
todo cambió y el rezo ...
se quedó preso en el hueco de la campana.
Se acicala el espejo
para el reflejo de un nido sin pájaro,
peine de costilla y sin un brazo
que la mese
se quedó esperando el trinar
que le dijeron que traía la primavera.
¿Quién altero la sin razón?
¿Quién dio por muerto a un beso?
¿Quién fue el quijote que cabalgó?
¿Cuándo en el desierto se buscaron justas?
Afirmó una monja sin votos
que amó más que recibió
y nunca tuvo a Dios,
ni encontró amor en ningún devoto.
Narcisista historia que te repites
para pedir tu sitio en el averno.
A hierro matas
a sangre mueres,
que te encierras en los placeres
diciendo que eres insensata.
¿Por qué me esperas?
¿Cuándo desde hace tiempo
ya habito en tus adentros?