poetakabik
Poeta veterano en el portal
Callad que mi niña duerme
callad que no se despierte,
que esta sumida en el mundo
donde Morfeo la defiende.
Contemplad esa sonrisa
que entre sus labios se advierte,
dejadla que entre sus manos
la tiene atrapada el sueño,
y él es el único dueño
del destino que ahora tiene,
mirad sus labios de rosa
y el semblante que la envuelve,
junto a los rayos de luna
que en su cara se divierten.
Callad que mi niña duerme
tratad de no despertarla,
dejad que duerma tranquila
en las pupilas del alma,
que se llene de embeleso
en ese mundo embrujado
todo de flores cuajado,
que ese jardín infinito
recorra todo su ser
y la estremezca, después
cuando se despierte
yo seguiré aquí a su lado,
y con un beso robado
a sus ojos abriré.
Pero no la despertéis
dejad que sueñe tranquila,
que el mundo parece otro
mirado desde esa orilla,
que su barca esta sujeta
y resguardada del viento,
atracada en algún puerto
del mar que la mece ahora,
y cuando llegue la hora
de zarpar... las aguas mismas
acunaran su velero,
y mecida por las olas
como cualquier marinero,
se dirigirá hacia el puerto
donde sabe que la espero.
Callad que mi niña duerme
callad que no se despierte,
que navega por los mares
donde Morfeo la defiende
callad que no se despierte,
que esta sumida en el mundo
donde Morfeo la defiende.
Contemplad esa sonrisa
que entre sus labios se advierte,
dejadla que entre sus manos
la tiene atrapada el sueño,
y él es el único dueño
del destino que ahora tiene,
mirad sus labios de rosa
y el semblante que la envuelve,
junto a los rayos de luna
que en su cara se divierten.
Callad que mi niña duerme
tratad de no despertarla,
dejad que duerma tranquila
en las pupilas del alma,
que se llene de embeleso
en ese mundo embrujado
todo de flores cuajado,
que ese jardín infinito
recorra todo su ser
y la estremezca, después
cuando se despierte
yo seguiré aquí a su lado,
y con un beso robado
a sus ojos abriré.
Pero no la despertéis
dejad que sueñe tranquila,
que el mundo parece otro
mirado desde esa orilla,
que su barca esta sujeta
y resguardada del viento,
atracada en algún puerto
del mar que la mece ahora,
y cuando llegue la hora
de zarpar... las aguas mismas
acunaran su velero,
y mecida por las olas
como cualquier marinero,
se dirigirá hacia el puerto
donde sabe que la espero.
Callad que mi niña duerme
callad que no se despierte,
que navega por los mares
donde Morfeo la defiende