Benjamín León
Poeta recién llegado
[center:27f8652915]
Callado, con tu cuerpo en la memoria,
con la campana suave de tu sed
hiriendo a borbotones la nostalgia,
descubro el laberinto de nosotros.
Y temo que tu prisa rompa el tiempo
de la amapola suave que en tu vientre
sucede como pez hacia las olas,
y vuelvo a recorrerte con la lluvia,
con esa tempestad de rosas dulces
que ondulan tu silencio acelerado.
Palpito, y vuelvo a ser tu abecedario,
el náufrago pincel hacia la noche
queriendo dibujarte en el olvido.
Tú quemas los relámpagos azules,
agredes y descubres al tocarte,
y vistes de manzana y de paloma
la inmensa eternidad del cementerio.
Desbordas y consumes los cristales,
caminas con pestañas que florecen,
con pálpitos y ciclos de saliva,
con pálidos pezones desatados.
Acércate a mi boca como el día
y déjame entregarte una palabra
cubierta de miradas y otras cosas.[/center:27f8652915]
Callado, con tu cuerpo en la memoria,
con la campana suave de tu sed
hiriendo a borbotones la nostalgia,
descubro el laberinto de nosotros.
Y temo que tu prisa rompa el tiempo
de la amapola suave que en tu vientre
sucede como pez hacia las olas,
y vuelvo a recorrerte con la lluvia,
con esa tempestad de rosas dulces
que ondulan tu silencio acelerado.
Palpito, y vuelvo a ser tu abecedario,
el náufrago pincel hacia la noche
queriendo dibujarte en el olvido.
Tú quemas los relámpagos azules,
agredes y descubres al tocarte,
y vistes de manzana y de paloma
la inmensa eternidad del cementerio.
Desbordas y consumes los cristales,
caminas con pestañas que florecen,
con pálpitos y ciclos de saliva,
con pálidos pezones desatados.
Acércate a mi boca como el día
y déjame entregarte una palabra
cubierta de miradas y otras cosas.[/center:27f8652915]