Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Calles anchas, calles angostas
Padre, ¿por qué ya no sales?
¿por qué tus desvelos?
¿por qué tus silencios?;
si afuera en la calle
esta la alegría
¿por qué te mantienes
haciendo tus versos?
si a veces percibo
que tus ojos brillan
y escondes tu cara
por no darme penas,
y a veces te escucho
que hablas con alguien
cuanto estas a solas,
¿cómo es que no quieres
que piense y pregunte
si estarás enfermo?;
mira, no me asustes,
tampoco a tus nietos,
porque estos chiquillos
se ponen muy tristes
cuando no te miran
que juegas con ellos.
Hija, aquí estoy contento,
en este mi sitio
tengo el mundo entero;
cuando tu me escuchas
que hablo con alguien
es que estoy mandando
a alguien mis rezos;
y en estos silencios
estoy construyendo
mi mundo por dentro;
¿salir a las calles?
cuando a veces salgo
las miro tan grandes
tan bien construidas,
pero no son mías
esas son tus calles
y las de mis nietos;
las mías son angostas,
algunas de piedras
otras de cemento
otras son tan solo
de terracería,
pero son mis calles.
Cuando las recorro
me veo en los niños
yendo a los colegios,
con esos olores,
con esas esquinas,
saludando amigos
que dejé de verlos
por un largo tiempo;
en esas yo vivo,
en esas yo sueño;
me veo aun joven
siguiendo las novias,
y luego del brazo
de tu joven madre.
Por eso no salgo
que el mundo no tiene
para mi atractivos,
prefiero quedarme
aquí con los míos,
tan solo esperando
en cada desvelo
iniciar mi viaje,
iniciar mi vuelo
Hija, te aseguro
que no estoy enfermo...
¡tan solo estoy viejo!
Padre, ¿por qué ya no sales?
¿por qué tus desvelos?
¿por qué tus silencios?;
si afuera en la calle
esta la alegría
¿por qué te mantienes
haciendo tus versos?
si a veces percibo
que tus ojos brillan
y escondes tu cara
por no darme penas,
y a veces te escucho
que hablas con alguien
cuanto estas a solas,
¿cómo es que no quieres
que piense y pregunte
si estarás enfermo?;
mira, no me asustes,
tampoco a tus nietos,
porque estos chiquillos
se ponen muy tristes
cuando no te miran
que juegas con ellos.
Hija, aquí estoy contento,
en este mi sitio
tengo el mundo entero;
cuando tu me escuchas
que hablo con alguien
es que estoy mandando
a alguien mis rezos;
y en estos silencios
estoy construyendo
mi mundo por dentro;
¿salir a las calles?
cuando a veces salgo
las miro tan grandes
tan bien construidas,
pero no son mías
esas son tus calles
y las de mis nietos;
las mías son angostas,
algunas de piedras
otras de cemento
otras son tan solo
de terracería,
pero son mis calles.
Cuando las recorro
me veo en los niños
yendo a los colegios,
con esos olores,
con esas esquinas,
saludando amigos
que dejé de verlos
por un largo tiempo;
en esas yo vivo,
en esas yo sueño;
me veo aun joven
siguiendo las novias,
y luego del brazo
de tu joven madre.
Por eso no salgo
que el mundo no tiene
para mi atractivos,
prefiero quedarme
aquí con los míos,
tan solo esperando
en cada desvelo
iniciar mi viaje,
iniciar mi vuelo
Hija, te aseguro
que no estoy enfermo...
¡tan solo estoy viejo!
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