De pronto la vida se interrumpe.
Un silencio detiene el tiempo en el cuarto.
Sus ojos comienzan a procesar las imágenes.
Y su mente, con pereza, comienza búsqueda.
Que es lo que vio?
Un par de zapatillas tenis gastadas!
Como elemento fuera de lugar, desde lo bajo,
le gritaban eh! aquí nos ves?
No se animo a tocarlas.
Solo las miro de lejos estudiándolas.
Observo rayas negras y rojas,
y letras
los cordones negros y largos, nuevos,
muy largos, como desafiantes en el calzado.
Recorrió con la mirada las letras difusas,
gastadas, apenas ilegibles.
No pudo evitar tomar una y verla de cerca.
Las frases eran aun visibles, y proclamaban
mensajes adolescentes sobre la vida, el amor
Fue en ese momento, cuando se dio cuenta
que tenia detenida la vida y que desde ese lugar,
podía mirar hacia atrás.
Lo embargo la emoción, y el amor retenido.
Se lamentó del paso del tiempo,
de haber estado ausente la mayoría de el.
Cuantas cosas se perdió!
Como pudo pasar el tiempo así?
Tenia en sus manos 16 años de la vida de su hija.
Como una película desfilaban las imágenes y recuerdos.
Sintió el amor desbordar,
y se dijo conmovido que aun no era tarde,
que debería aprovechar estos años,
antes de su partida.
No podía dejar de observar cada marca,
cada trozo de tela gastado, como un pedazo de su vida.
Se sintió mal.
Luego las dejo en el piso, en el mismo lugar,
como pidiéndoles perdón,
como si nunca las hubiera levantado.
Y los cordones negros y largos ellos
lo miraban desafiantes, mostrándose arrogantes.
Este reencuentro inesperado,
Lo condujo a darse cuenta,
de todo el tiempo que paso, pero también,
del que aun no se vivió,
del que uno puede amar,
y disfrutar de alguien tan hermoso,
tan preciado como una hija.
Un silencio detiene el tiempo en el cuarto.
Sus ojos comienzan a procesar las imágenes.
Y su mente, con pereza, comienza búsqueda.
Que es lo que vio?
Un par de zapatillas tenis gastadas!
Como elemento fuera de lugar, desde lo bajo,
le gritaban eh! aquí nos ves?
No se animo a tocarlas.
Solo las miro de lejos estudiándolas.
Observo rayas negras y rojas,
y letras
los cordones negros y largos, nuevos,
muy largos, como desafiantes en el calzado.
Recorrió con la mirada las letras difusas,
gastadas, apenas ilegibles.
No pudo evitar tomar una y verla de cerca.
Las frases eran aun visibles, y proclamaban
mensajes adolescentes sobre la vida, el amor
Fue en ese momento, cuando se dio cuenta
que tenia detenida la vida y que desde ese lugar,
podía mirar hacia atrás.
Lo embargo la emoción, y el amor retenido.
Se lamentó del paso del tiempo,
de haber estado ausente la mayoría de el.
Cuantas cosas se perdió!
Como pudo pasar el tiempo así?
Tenia en sus manos 16 años de la vida de su hija.
Como una película desfilaban las imágenes y recuerdos.
Sintió el amor desbordar,
y se dijo conmovido que aun no era tarde,
que debería aprovechar estos años,
antes de su partida.
No podía dejar de observar cada marca,
cada trozo de tela gastado, como un pedazo de su vida.
Se sintió mal.
Luego las dejo en el piso, en el mismo lugar,
como pidiéndoles perdón,
como si nunca las hubiera levantado.
Y los cordones negros y largos ellos
lo miraban desafiantes, mostrándose arrogantes.
Este reencuentro inesperado,
Lo condujo a darse cuenta,
de todo el tiempo que paso, pero también,
del que aun no se vivió,
del que uno puede amar,
y disfrutar de alguien tan hermoso,
tan preciado como una hija.