Cama de cuerpo y medio

sucesoverso

Poeta recién llegado
Tenías la medida exacta,

la exacta medida

para meterte en mi cama.


Te hubiera metido

para enseñarte a comprobar

la medida exacta del dormir abrazados

dos en una cama de cuerpo y medio,

porque, a veces, ocurre eso,

uno más uno no son dos,

sino un solo cuerpo

con un único corazón mediando

un único corazón de por medio.


Pero no te supo bien que robara

medio centímetro de tu cerebro,

de tu egoísmo, para mí;

y no tuve tiempo,

saliste huyendo.



Te perdiste eso,

ver que tenías la medida exacta,

la exacta medida

para meterte en mi cama

y darte el abrazo del cuerpo y medio

en una cama de uno veinte que,

a veces, todavía dice:

- vente, vente y…

y luego ya veremos

cómo lo hacemos,

para que también quepan

todo tu mundo, tú

y mi mundo entero.


Sólo después me atrevería yo a decir “te quiero”,

tan fácil te resultó a ti decir “aún así te sigo queriendo”,

“aún así” no podía ser todavía,

todavía no conoces el tiempo de los adverbios;

“aún así” hubiera sido después,

después del uno veinte y el cuerpo y medio,

hubiera sido después de tu mundo, tú, y mi mundo entero.

(Guirnaldas de versos y otros sucesos, 2015)
 
Tenías la medida exacta,

la exacta medida

para meterte en mi cama.


Te hubiera metido

para enseñarte a comprobar

la medida exacta del dormir abrazados

dos en una cama de cuerpo y medio,

porque, a veces, ocurre eso,

uno más uno no son dos,

sino un solo cuerpo

con un único corazón mediando

un único corazón de por medio.


Pero no te supo bien que robara

medio centímetro de tu cerebro,

de tu egoísmo, para mí;

y no tuve tiempo,

saliste huyendo.



Te perdiste eso,

ver que tenías la medida exacta,

la exacta medida

para meterte en mi cama

y darte el abrazo del cuerpo y medio

en una cama de uno veinte que,

a veces, todavía dice:

- vente, vente y…

y luego ya veremos

cómo lo hacemos,

para que también quepan

todo tu mundo, tú

y mi mundo entero.


Sólo después me atrevería yo a decir “te quiero”,

tan fácil te resultó a ti decir “aún así te sigo queriendo”,

“aún así” no podía ser todavía,

todavía no conoces el tiempo de los adverbios;

“aún así” hubiera sido después,

después del uno veinte y el cuerpo y medio,

hubiera sido después de tu mundo, tú, y mi mundo entero.

(Guirnaldas de versos y otros sucesos, 2015)
Una cama que obliga a la proximidad de los cuerpos y que se puede hacer muy grande y sorda ante la soledad y cada interrogante. Saludos cordiales para ti.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba