prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Engendro un amor enfermo de camaleonismo genético
por el árbol que florece, sonrío
y cuando no tiene hojas lloro.
A veces tus senos sufren de una tristeza
incalculable en caricias
y las matemáticas del alma
no me dicen cuanto tengo que sumar
a lo que ya te amo
para que a los cactus de los besos
no le salgan más espinas.
Engendro un amor enfermo de camaleonismo genético
y te recuerdo tan fría
como si la luz de una estrella caída
te hubiera marchitado.
por el árbol que florece, sonrío
y cuando no tiene hojas lloro.
A veces tus senos sufren de una tristeza
incalculable en caricias
y las matemáticas del alma
no me dicen cuanto tengo que sumar
a lo que ya te amo
para que a los cactus de los besos
no le salgan más espinas.
Engendro un amor enfermo de camaleonismo genético
y te recuerdo tan fría
como si la luz de una estrella caída
te hubiera marchitado.
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