darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Abandono mi alma para entregarte mi carne.
Amo esa boca carmesí.
Captas una foto con la cámara de mi retina.
Álbum saturado de besos inventados.
Te abraza mi mano transpirada por mis anhelos.
En la catarsis de mis culpas
se quedan las ensoñaciones vacías.
Abro el libro de mis ilusiones
y encuentro una sonrisa letal que me fulmina.
Quizás emule tus gestos improvisados
en la atmósfera enamorada de mis deseos.
Saltimbanqui,
arlequín,
payaso;
tus emociones disfrutan
de mis bromas absurdas.
Fibra de luz incorpórea,
flash que se trasluce en tu corazón.
Se esconden mis sentimientos
en tu palpitante e idílica recámara.
Ahora me pregunto, ¿de cuántos mega-pixeles era tu cámara?