De la difusa nebulosa muta,
poco menos termina siendo serio.
Se acabaron las citas, el misterio.
Arriban las agendas, la minuta.
Y dos creyentes otra vez en ruta.
Dejan de lado rito por sahumerio.
Proscriben la palabra adulterio
y se dedican a morder la fruta.
De pronto pisan entre suelo sacro.
A la vista resaltan los detalles.
Se arrastran con su apéndice ambulacro.
En tránsito por las sinuosas calles.
Los golpes de la vida ¿simulacro?
¿Qué fue de las montañas y los valles?
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