versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
Camíname a besos la piel,
abrázate fuerte a mis sueños,
embriágame todo en la miel
enardecida del trigueño
triángulo que te hace mujer.
Descúbreme en lo más pequeño:
el último verso de ayer,
mi voz que en tus labios empeño…
Camíname, de frente y envés,
aprehéndeme hasta no ser dueño,
caótico ebrio que en el revés
de tu espalda me embriago y preño.