Mi duelo no fue vestirme de negro
ni verte en un ataúd.
Fue todo lo que vino después:
extrañarte en silencio,
recordarte cada día,
hablarte como si pudieras escucharme.
Siempre me vas a doler, y no me molesta.
Prefiero sentirlo
a imaginar que tu muerte no me pesa,
porque eso significaría
que no fuiste nada.
Y lo fuiste mucho.
JC
ni verte en un ataúd.
Fue todo lo que vino después:
extrañarte en silencio,
recordarte cada día,
hablarte como si pudieras escucharme.
Siempre me vas a doler, y no me molesta.
Prefiero sentirlo
a imaginar que tu muerte no me pesa,
porque eso significaría
que no fuiste nada.
Y lo fuiste mucho.
JC