sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caminando se hacia la espuma,
su brisa a la fiel locura,
de ramas se hacían los versos
como su mirada eran sus besos.
su brisa a la fiel locura,
de ramas se hacían los versos
como su mirada eran sus besos.
Ya llegaban las noches a las orillas,
sus sombras eran sus palabras
que decían sueños.
sus sombras eran sus palabras
que decían sueños.
Derretido el arte,
venían sus pinturas
como rosas al destino
que al acoplarse al verso,
se decían las poesías
como canto de un fiel torero.
venían sus pinturas
como rosas al destino
que al acoplarse al verso,
se decían las poesías
como canto de un fiel torero.
La noche a la paz dormía,
y las estrellas ya componían
como de solo eran sus días,
que a los cometas entretenían.
y las estrellas ya componían
como de solo eran sus días,
que a los cometas entretenían.
Bajando las escaleras
del cielo que consumía,
tu eras la frase,
de la que mi mirada ya más comía.
del cielo que consumía,
tu eras la frase,
de la que mi mirada ya más comía.
Entre los vientos,
tu eras el primer beso.
tu eras el primer beso.
Cantando a la luna,
eras el primer cuento,
en el tiempo
que hacías de sueño.
eras el primer cuento,
en el tiempo
que hacías de sueño.
Y ahora que estas,
yo se que vas
a donde los ritmos me llevarán,
con los poemas que lloverán.
yo se que vas
a donde los ritmos me llevarán,
con los poemas que lloverán.