Caminante

Daniel Yeray

Poeta recién llegado
I
Sentado aquí cae la noche entre mi mente… aturde.
Atrapado en esta cárcel sin paredes.
Pienso solo una cosa, ¿Habrá algo más allá que la oscuridad?


II
Que frío… que oscuro…
Las estrellas me hablan
me cuentan sus misterios en un beso.
Y yo tirado aquí en la esquina del delirio
Un simple payaso de una triste vida
Las sombras me envuelven y me pregunto ¿A caso habrá algo más allá que el universo?

III
<hhfff.. hhfff...hhfff...
Me arden las manos
no puedo creer lo que e hecho...
Los gritos, la desesperación, el lamento…
Como me suplicaba, no puedo creerlo,
todo es diferente, tan colorido, tan extraño.
Me arden las manos …>

Siempre los veo pasar, siempre con prisa.
Oigo sus pensamientos tan profundos
odio, desesperación, tristeza, no saben lo que tienen…
Siempre oigo lo mismo (o casi siempre),
es entonces cuando bajo y les doy el beso de la muerte, ese calido beso.
Soy a pena andando, soy el que deambula por la noche, soy una sombra nada mas.
 
es el primer trabajo que leo, y me ha gustado el toque agrio que le has dado...la obscuridad en su dimensión....
saludos
 
Palabras llenas de significado interno. Muerte o drogas quizá, o solo la vida real. Primera vez que te leo, la ortografía es parte de ?

Un gusto,

Sabine
 
Bienvenido Daniel. El solaz tranquilo de las estrellas casi siempre muda ese estado oscuro a le mente. Me gustó visitarte.
Mis saludos. Espero seguir leyendote
 
Sentado aquí cae la noche entre mi mente… aturde.
Atrapado en esta cárcel sin paredes.
Pienso solo una cosa, ¿Habrá algo más allá que la oscuridad?


II
Que frío… que oscuro…
Las estrellas me hablan
me cuentan sus misterios en un beso.
Y yo tirado aquí en la esquina del delirio
Un simple payaso de una triste vida
Las sombras me envuelven y me pregunto ¿A caso habrá algo más allá que el universo?

III
<hhfff.. hhfff...hhfff...
Me arden las manos
no puedo creer lo que e hecho...
Los gritos, la desesperación, el lamento…
Como me suplicaba, no puedo creerlo,
todo es diferente, tan colorido, tan extraño.
Me arden las manos …>

Siempre los veo pasar, siempre con prisa.
Oigo sus pensamientos tan profundos
odio, desesperación, tristeza, no saben lo que tienen…
Siempre oigo lo mismo (o casi siempre),
es entonces cuando bajo y les doy el beso de la muerte, ese calido beso.
Soy a pena andando, soy el que deambula por la noche, soy una sombra nada mas.


Estremecedor poema amigo, manejas al lector hasta el final como en un buen relato... Un placer leerte, mis abrazos para ti.
 

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