SCyL
Poeta recién llegado
En la noche
camina errante
la sombra de un hombre
apesumbrado avanza
arrastrando su condena,
y con la muerte a cuestas
se pregunta cuanto falta del calvario
o al menos cuanto para que amanezca
Sus adoloridos pasos
esperan dejar de ser sombra
y rebelarse ante su suerte,
y así insurgente
caminar cuanto pueda
y evocar si quisiera
las leyes de la física o
el acné de su adolescencia
Ajeno y sucio
se levanta ahora
sin nadie a su lado
y le arde el apellido que en la espalda lleva
soy la muerte que increpa
al dios asesinado
el rojo derramado
en la áspera vereda
Luego de lo dicho
ríe,
evocando la masturbación primera
y la insolente sinrazón,
disfruta su insurgencia
y ríe con más fuerza
yo soy dios!!
yo soy dios!!
Pasea aún burlona la sonrisa
azuzando una polvareda
en esta noche tan polvorienta,
en efecto,
nadie ve a la sombra
en la penumbra
y él ama lo que no tiene
y llora su condena.
Ahora reflexiona
mira y calla
como si la sombra
dejase de serlo
y concreta se hiciera su conciencia
como es que ahora no hay nadie aquí a mi lado
que contenga mi mano
se dice.
La sombra sigue su andar apesumbrado
aún es de noche
pero la insurgencia se acabó,
vuelve a ser errante
y a cumplir con su dolor
no hay desdicha más perversa
que ser sombra en la noche
piensa.
H.R.C.
camina errante
la sombra de un hombre
apesumbrado avanza
arrastrando su condena,
y con la muerte a cuestas
se pregunta cuanto falta del calvario
o al menos cuanto para que amanezca
Sus adoloridos pasos
esperan dejar de ser sombra
y rebelarse ante su suerte,
y así insurgente
caminar cuanto pueda
y evocar si quisiera
las leyes de la física o
el acné de su adolescencia
Ajeno y sucio
se levanta ahora
sin nadie a su lado
y le arde el apellido que en la espalda lleva
soy la muerte que increpa
al dios asesinado
el rojo derramado
en la áspera vereda
Luego de lo dicho
ríe,
evocando la masturbación primera
y la insolente sinrazón,
disfruta su insurgencia
y ríe con más fuerza
yo soy dios!!
yo soy dios!!
Pasea aún burlona la sonrisa
azuzando una polvareda
en esta noche tan polvorienta,
en efecto,
nadie ve a la sombra
en la penumbra
y él ama lo que no tiene
y llora su condena.
Ahora reflexiona
mira y calla
como si la sombra
dejase de serlo
y concreta se hiciera su conciencia
como es que ahora no hay nadie aquí a mi lado
que contenga mi mano
se dice.
La sombra sigue su andar apesumbrado
aún es de noche
pero la insurgencia se acabó,
vuelve a ser errante
y a cumplir con su dolor
no hay desdicha más perversa
que ser sombra en la noche
piensa.
H.R.C.