MARIO CUADROS
Intento de poeta
En la oscura noche;
cuando recorro el camino
hasta mi casa,
mi pensamiento se puebla de ayeres,
y aunque la música
es un alivio a veces,
el sentimiento siempre es más fuerte.
El eco de tu historia no tiene fin
en este limitado tiempo y espacio
devuelta a casa,
confirmando así,
mis sospechas de que el recuerdo
puede ser un vicio
de esos que son mortales y deliciosos
a la misma vez.
Resulta al final;
que me voy olvidando
de los pasos que doy,
de las personas que pasan a mi lado,
de las que me acompañan,
resulta que en ese corto tramo diario
entre mi casa y tu recuerdo
me siento solo,
y es una soledad tan justificada,
que temo compadecerme de mí,
y silencio mis manos,
pues tengo la certeza
que sería más doloroso escribir.
cuando recorro el camino
hasta mi casa,
mi pensamiento se puebla de ayeres,
y aunque la música
es un alivio a veces,
el sentimiento siempre es más fuerte.
El eco de tu historia no tiene fin
en este limitado tiempo y espacio
devuelta a casa,
confirmando así,
mis sospechas de que el recuerdo
puede ser un vicio
de esos que son mortales y deliciosos
a la misma vez.
Resulta al final;
que me voy olvidando
de los pasos que doy,
de las personas que pasan a mi lado,
de las que me acompañan,
resulta que en ese corto tramo diario
entre mi casa y tu recuerdo
me siento solo,
y es una soledad tan justificada,
que temo compadecerme de mí,
y silencio mis manos,
pues tengo la certeza
que sería más doloroso escribir.
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