Nicolás Bascialla
Poeta recién llegado
Camino de piedra que se curva despacio,
como si dudara hacia dónde seguir.
Las hojas caídas crujen en voz baja,
guardando secretos que no quieren decir.
Faroles antiguos, de luz encendida,
arden tibios en la niebla gris;
parecen vigías de otra vida
que aún insiste en no morir.
El muro respira en verdes y ocres,
en rojos que el tiempo dejó escapar;
y el aire, quieto, casi responde
a algo que no se deja nombrar.
No hay nadie.
Y sin embargo, todo espera.
como si dudara hacia dónde seguir.
Las hojas caídas crujen en voz baja,
guardando secretos que no quieren decir.
Faroles antiguos, de luz encendida,
arden tibios en la niebla gris;
parecen vigías de otra vida
que aún insiste en no morir.
El muro respira en verdes y ocres,
en rojos que el tiempo dejó escapar;
y el aire, quieto, casi responde
a algo que no se deja nombrar.
No hay nadie.
Y sin embargo, todo espera.