K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
A cada paso la ira sosiega al corazón
el llanto se escurre a la inversa
por las llamas que retruenan
desde la pálida miel de los ojos,
le mienten al espejo por última vez.
A quien se detenga diré:
aquí están estas manos,
que flagelan el tiempo,
y los caminos repartidos
que han manchado de lejanía
aquellos labios limpios.
Y cantan las letras debajo del mar,
tibios corales se ciñen al pecho,
pero el ocaso llora...
...Y lloran barrocas las calles,
que nunca más he de pisar.
Conozco la llave de la palabra
y la cerradura que corta gargantas
en el fondo profundo de la incordura
que muerde los muslos del silencio
Allí,
donde empieza la tierra
y termina en la distancia de la sal a la sangre.
el llanto se escurre a la inversa
por las llamas que retruenan
desde la pálida miel de los ojos,
le mienten al espejo por última vez.
A quien se detenga diré:
aquí están estas manos,
que flagelan el tiempo,
y los caminos repartidos
que han manchado de lejanía
aquellos labios limpios.
Y cantan las letras debajo del mar,
tibios corales se ciñen al pecho,
pero el ocaso llora...
...Y lloran barrocas las calles,
que nunca más he de pisar.
Conozco la llave de la palabra
y la cerradura que corta gargantas
en el fondo profundo de la incordura
que muerde los muslos del silencio
Allí,
donde empieza la tierra
y termina en la distancia de la sal a la sangre.
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