Lekiam
Poeta recién llegado
Todos los caminos llegan a en ti, todos los vientos te peinan,
Todos los ríos te bañan, todo converge en ti, todo no es nada comparado contigo.
Tus ojitos devoran estrellas, son luceros
soy de cera y resisto como hace el hierro templado.
Sol de otoño, hojarasca del castaño de tu melena,
Hace juego con el blanco de tu piel invernal,
bajo la cual anida un corazón ardiente que es cobijo en las noches frías y olvidadas.
Una moneda de doble cara, un si sin titubeos, un animal sencillo y sorprendente.
Me siento, así me siento si te tengo de la mano cogida,
mientras andamos bajo las luces de la ciudad, a la vez que la dejamos atrás y nos adentramos
bajo un cielo estrellado, y a los pocos pasos somos seres inmortales.
Todos los ríos te bañan, todo converge en ti, todo no es nada comparado contigo.
Tus ojitos devoran estrellas, son luceros
soy de cera y resisto como hace el hierro templado.
Sol de otoño, hojarasca del castaño de tu melena,
Hace juego con el blanco de tu piel invernal,
bajo la cual anida un corazón ardiente que es cobijo en las noches frías y olvidadas.
Una moneda de doble cara, un si sin titubeos, un animal sencillo y sorprendente.
Me siento, así me siento si te tengo de la mano cogida,
mientras andamos bajo las luces de la ciudad, a la vez que la dejamos atrás y nos adentramos
bajo un cielo estrellado, y a los pocos pasos somos seres inmortales.