Teyalmendras
Poeta recién llegado
Un día tras otro camino por esta vida extraña, ambigua.
Intento adentrarme en el convencimiento de controlar mis pasos
de llevar este rumbo firme hacia mañana, hasta la meta deseada.
Todo puede desmoronarse de improvisto por cualquier capricho del destino, por lo banal, lo cotidiano, lo que escapa cada día de las manos.
Sigo por la estrecha senda sin estrella, descalzo sobre la hierba
comprendiendo con asombro que no puedo trazar sus líneas, ni sus curvas, ya están dispuestas.
Poco depende de mí, manda el destino
yo solo me dejo llevar.
He de amoldarme y disfrutar del viaje
de su soledad, su compañía, la fría lluvia, el hospedaje, de los largos días
sus maravillosos parajes.
Intentare seguir saboreando las pequeñas cosas triviales disfrazadas de normalidad, seguir agradecido disfrutando de ti.