Camino del ocaso

Teo Moran

Poeta fiel al portal
En esta tarde voy camino del ocaso…
El sol va en busca de su sábana celeste
y con su almohada de cristal se duerme,
las cigarras se eternizan con su melodía
como un triste ruego que nadie conoce,
el horizonte se quiebra en el cadalso
donde los planetas giran y rotan sin vida
en las manos vacías de un cielo imposible.
Hoy maté al jilguero que volaba libre,
corté la hierba seca que recubría el monte,
pisé a las flores que engalanaban a mis huellas
y rasgué a sus pétalos con mis propios dientes,
perturbé a las hormigas que hoy se creían felices,
de mi sombra me reí y mostré sus vergüenzas,
corté las alas a los altivos y lejanos buitres
y dominé al viento que por la vereda lloraba
gritando con su agonía que solo era un accidente,
tomé las hojas perennes de los plomizos árboles
y tiré los nidos que vacíos pronunciaron mi nombre.
-¡Pero tú bien sabes que tu odio es mi cadalso
en esta tarde que camino hacia el ocaso!…
Esta tarde arrojaré el salmo con mis sueños,
tiraré con fuerza mi bitácora en mil pedazos
y mi alma arderá junto al monte en el recuerdo.
 
En esta tarde voy camino del ocaso…
El sol va en busca de su sábana celeste
y con su almohada de cristal se duerme,
las cigarras se eternizan con su melodía
como un triste ruego que nadie conoce,
el horizonte se quiebra en el cadalso
donde los planetas giran y rotan sin vida
en las manos vacías de un cielo imposible.
Hoy maté al jilguero que volaba libre,
corté la hierba seca que recubría el monte,
pisé a las flores que engalanaban a mis huellas
y rasgué a sus pétalos con mis propios dientes,
perturbé a las hormigas que hoy se creían felices,
de mi sombra me reí y mostré sus vergüenzas,
corté las alas a los altivos y lejanos buitres
y dominé al viento que por la vereda lloraba
gritando con su agonía que solo era un accidente,
tomé las hojas perennes de los plomizos árboles
y tiré los nidos que vacíos pronunciaron mi nombre.
-¡Pero tú bien sabes que tu odio es mi cadalso
en esta tarde que camino hacia el ocaso!…
Esta tarde arrojaré el salmo con mis sueños,
tiraré con fuerza mi bitácora en mil pedazos
y mi alma arderá junto al monte en el recuerdo.
Bella y sentida melancolía para un triste poema enmarcado en tu sensible y certera escritura amigo Oskar. Abrazote vuela. Paco.
 
En esta tarde voy camino del ocaso…
El sol va en busca de su sábana celeste
y con su almohada de cristal se duerme,
las cigarras se eternizan con su melodía
como un triste ruego que nadie conoce,
el horizonte se quiebra en el cadalso
donde los planetas giran y rotan sin vida
en las manos vacías de un cielo imposible.
Hoy maté al jilguero que volaba libre,
corté la hierba seca que recubría el monte,
pisé a las flores que engalanaban a mis huellas
y rasgué a sus pétalos con mis propios dientes,
perturbé a las hormigas que hoy se creían felices,
de mi sombra me reí y mostré sus vergüenzas,
corté las alas a los altivos y lejanos buitres
y dominé al viento que por la vereda lloraba
gritando con su agonía que solo era un accidente,
tomé las hojas perennes de los plomizos árboles
y tiré los nidos que vacíos pronunciaron mi nombre.
-¡Pero tú bien sabes que tu odio es mi cadalso
en esta tarde que camino hacia el ocaso!…
Esta tarde arrojaré el salmo con mis sueños,
tiraré con fuerza mi bitácora en mil pedazos
y mi alma arderá junto al monte en el recuerdo.
Ver que en esos espacios quedan esos colores diluidos.
aquello soñado y que en tiempo se han cercado
para dominar una melancolia que deja suspendidos
a los sentimientos. felicidades. saludos amables de
luzyabsenta
 

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