alexisvalentin
Poeta recién llegado
Aquí estoy caminando.
A veces me pregunto por qué lo hago
y sin embargo no me detengo
ni un momento a pensarlo.
Camino y conozco cada paso que doy,
entiendo cada pisada,
pero no entiendo mi destino.
Recuerdo bien donde estuve
y estoy seguro de adonde quiero ir,
pero no tengo idea de adonde voy.
Me veo pisando mis huellas
con la garganta intacta
y los nudillos ensangrentados,
y sigo sin entenderlo.
Es algo tan simple
como un juego de ajedrez
y a la vez tan complejo
como esos absurdos déjà vu
que tanto me fastidian el cerebro.
Es tan predecible
como el final de una novela
y a la vez tan incierto
como la misma muerte
que no deja de asecharme.
Es una encrucijada de deseos,
un paradigma de pensamientos incoherentes,
una metáfora de mis miedos,
es un revoltijo pedante de mi ego.
Sigo sin entenderlo.
Esta masa impaciente,
rellena de experiencias e inmadurez
y movida por lo desconocido,
por lo que esta por saberse;
camina sin parar al infinito
con sus piernas permeadas
de idas y vueltas,
de sueños reprimidos por el viento
y verdades atroces sobre sus hombros.
Camino en total confusión,
desconcertado, desorientado
y abrumado por la insensatez
de tantos instantes que por sus ganas
deciden sin consultarme mi próximo paso.
Sin saber cómo o por qué, camino a toda prisa
hacia los confines de mi mundo
para encontrarme con todo lo que no fui
y entre los anales de mi vida
descubrir que nunca entenderé por qué camino.
Entiendes?
A veces me pregunto por qué lo hago
y sin embargo no me detengo
ni un momento a pensarlo.
Camino y conozco cada paso que doy,
entiendo cada pisada,
pero no entiendo mi destino.
Recuerdo bien donde estuve
y estoy seguro de adonde quiero ir,
pero no tengo idea de adonde voy.
Me veo pisando mis huellas
con la garganta intacta
y los nudillos ensangrentados,
y sigo sin entenderlo.
Es algo tan simple
como un juego de ajedrez
y a la vez tan complejo
como esos absurdos déjà vu
que tanto me fastidian el cerebro.
Es tan predecible
como el final de una novela
y a la vez tan incierto
como la misma muerte
que no deja de asecharme.
Es una encrucijada de deseos,
un paradigma de pensamientos incoherentes,
una metáfora de mis miedos,
es un revoltijo pedante de mi ego.
Sigo sin entenderlo.
Esta masa impaciente,
rellena de experiencias e inmadurez
y movida por lo desconocido,
por lo que esta por saberse;
camina sin parar al infinito
con sus piernas permeadas
de idas y vueltas,
de sueños reprimidos por el viento
y verdades atroces sobre sus hombros.
Camino en total confusión,
desconcertado, desorientado
y abrumado por la insensatez
de tantos instantes que por sus ganas
deciden sin consultarme mi próximo paso.
Sin saber cómo o por qué, camino a toda prisa
hacia los confines de mi mundo
para encontrarme con todo lo que no fui
y entre los anales de mi vida
descubrir que nunca entenderé por qué camino.
Entiendes?
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