Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fuimos dos aves cruzando el océano de emociones,
naufragando en la ilusión de una esperanza perdida,
viviendo de sueños jamás cumplidos, llorando eternamente.
Y el océano bravo contra mi se levanta, voy a la deriva
de un anhelo perdido,
caigo casi muerto en las olas peligrosa
bebiendo agua salada en el mar de mí derrota.
Yo gota de agua, tu la flor sedienta,
un complemento inequívoco de deseos y necesidades,
dos átomos distintos, dos vidas ausentes,
amores verdaderos viviendo una mentira.
Hoy muero en la impaciencia que de tus labios brota,
en la verdad que tu dices descubrir,
me matas y aun vivo en tus recuerdos,
entre tus sabanas aun navegan mis fantasmas.
Si hoy vuelves, Princesa ausente, a beber de esta agua,
no dudes de ellas, que ellas no mienten,
bebe sin temor desde hoy y para siempre.
Soy el Príncipe de tu poesía agonizante,
que te dice adíos.
Leonardo V.
naufragando en la ilusión de una esperanza perdida,
viviendo de sueños jamás cumplidos, llorando eternamente.
Y el océano bravo contra mi se levanta, voy a la deriva
de un anhelo perdido,
caigo casi muerto en las olas peligrosa
bebiendo agua salada en el mar de mí derrota.
Yo gota de agua, tu la flor sedienta,
un complemento inequívoco de deseos y necesidades,
dos átomos distintos, dos vidas ausentes,
amores verdaderos viviendo una mentira.
Hoy muero en la impaciencia que de tus labios brota,
en la verdad que tu dices descubrir,
me matas y aun vivo en tus recuerdos,
entre tus sabanas aun navegan mis fantasmas.
Si hoy vuelves, Princesa ausente, a beber de esta agua,
no dudes de ellas, que ellas no mienten,
bebe sin temor desde hoy y para siempre.
Soy el Príncipe de tu poesía agonizante,
que te dice adíos.
Leonardo V.