La calle es un laberinto
Amurallado el cielo
Une los cuerpos.
Los perros trazan sus huellas
De baldosa en baldosa
Entre el polvo periférico
Del costado más gris.
Aves de paso
De transeúntes dormidos
Que corren
Que escapan
Quizás el viento sea el enemigo
Y la prisa
La cómplice perfecta.
Los faros
Adornan las alturas
Revelan aquello
Que nadie quiere ver en la noche.
Refugio de muchos
Que por no detenerse
Por no esquivar miradas
Salen indefinidos
A perderse sin curso.
Fue mía alguna vez
Tan mía
Que me perdí en sus brazos
Tan solo volví a mi espacio
Para poder huir de nuevo.
A orillas de su cauce
Con formas particulares
Se mezclan colores opacos
Ramas inmensas, restos de vida
Dolores, llantos, gritos,
Personas, insectos, silencios,
Relámpagos, ausencias, multitudes.
Ella se ofreció a cuidarme
Aun no me ha defraudado
Que angustioso es no estar
Quizás me este esperando
Quizás la esquelética mitad subconsciente
Que piensa demasiado
Algún día la recuerde
Y se vuelva a perder, en sus manos.
Amurallado el cielo
Une los cuerpos.
Los perros trazan sus huellas
De baldosa en baldosa
Entre el polvo periférico
Del costado más gris.
Aves de paso
De transeúntes dormidos
Que corren
Que escapan
Quizás el viento sea el enemigo
Y la prisa
La cómplice perfecta.
Los faros
Adornan las alturas
Revelan aquello
Que nadie quiere ver en la noche.
Refugio de muchos
Que por no detenerse
Por no esquivar miradas
Salen indefinidos
A perderse sin curso.
Fue mía alguna vez
Tan mía
Que me perdí en sus brazos
Tan solo volví a mi espacio
Para poder huir de nuevo.
A orillas de su cauce
Con formas particulares
Se mezclan colores opacos
Ramas inmensas, restos de vida
Dolores, llantos, gritos,
Personas, insectos, silencios,
Relámpagos, ausencias, multitudes.
Ella se ofreció a cuidarme
Aun no me ha defraudado
Que angustioso es no estar
Quizás me este esperando
Quizás la esquelética mitad subconsciente
Que piensa demasiado
Algún día la recuerde
Y se vuelva a perder, en sus manos.