Se han desgastado mis zapatos,
recorriendo sendas y laberintos encantados.
Ya no pisan mis zapatos,
mis suelas están gastadas
y mis pies rasgados.
Ya camino a pies descalzos
el sendero áspero y duro de la vida
y he mojado sus orillas
con lágrimas de mis ojos cansados,
orillas en que florece
el más oloroso nardo.
recorriendo sendas y laberintos encantados.
Ya no pisan mis zapatos,
mis suelas están gastadas
y mis pies rasgados.
Ya camino a pies descalzos
el sendero áspero y duro de la vida
y he mojado sus orillas
con lágrimas de mis ojos cansados,
orillas en que florece
el más oloroso nardo.