Teo Moran
Poeta fiel al portal
Resuenan las campanas a lo lejos
dentro de su pedestal de piedra,
vierten su dolorido y crispado sonido
en las esquinas anguladas de las calles
en forma de testimonio y ausencia,
¡Pero dentro, mi alma, se fue sin prisa
y ahora sin sus plumas el aire es frío!
Se vuelve insufrible y desgarrador
postrando al hombre sin vida en la cama.
Sueña la plaza con su insulso silencio,
abraza al repicar de las campanas
mas solo soy una angustia desmenuzada
en los tabiques que cubren a mi pecho,
solo soy una onda llevada por el viento
que tras los balcones de los girasoles
se deja morir como muere la sombra
bajo los pinares y las verdades del río.
Solo soy una palabra dicha a destiempo
que creyó ser vida en las campanas,
pero solo fui en la lejanía un pétalo
que con su debilidad y su delicadeza
encontró otras flores que fueron lamento,
fue presa de niños con labios sedientos,
se durmió al compás de sus dulces risas
y se desvaneció en sus bocas de chocolate,
pero en el pedestal está la dormida campana
como el trigo que ya no existe en el campo,
es tarde porque el mundo se envuelve con su sombra
y yo sigo siendo un caminante sin camino
porque nadie quiere decirme al oído
esta noche que soy reo de mi habitación
y solo puedo oír a lo lejos su melodía,
que soy parte de un mundo que se aleja,
se desvanece con las últimas campanadas
y estas me llevan a las horas postreras del olvido.
dentro de su pedestal de piedra,
vierten su dolorido y crispado sonido
en las esquinas anguladas de las calles
en forma de testimonio y ausencia,
¡Pero dentro, mi alma, se fue sin prisa
y ahora sin sus plumas el aire es frío!
Se vuelve insufrible y desgarrador
postrando al hombre sin vida en la cama.
Sueña la plaza con su insulso silencio,
abraza al repicar de las campanas
mas solo soy una angustia desmenuzada
en los tabiques que cubren a mi pecho,
solo soy una onda llevada por el viento
que tras los balcones de los girasoles
se deja morir como muere la sombra
bajo los pinares y las verdades del río.
Solo soy una palabra dicha a destiempo
que creyó ser vida en las campanas,
pero solo fui en la lejanía un pétalo
que con su debilidad y su delicadeza
encontró otras flores que fueron lamento,
fue presa de niños con labios sedientos,
se durmió al compás de sus dulces risas
y se desvaneció en sus bocas de chocolate,
pero en el pedestal está la dormida campana
como el trigo que ya no existe en el campo,
es tarde porque el mundo se envuelve con su sombra
y yo sigo siendo un caminante sin camino
porque nadie quiere decirme al oído
esta noche que soy reo de mi habitación
y solo puedo oír a lo lejos su melodía,
que soy parte de un mundo que se aleja,
se desvanece con las últimas campanadas
y estas me llevan a las horas postreras del olvido.