Esparcida la mano
como un campo de misterios
nunca espejo o laguna de aguas claras
Enraizado en la intimidad de las rocas
no puedo ser manantial de perjurios
ni alabanzas
Trato de alzar el vuelo
prisionero de mi carne
y desde estos mis ojos glaucos
me recreo en nuevas presas
Trémulo sacrificio de doncellas
que se ofrecen a los divertidos sátiros
y sus músicas placenteras
Campo de misterios son mis manos
surcadas desde lo eterno
con los vislumbres torcidos de las huellas
que en mi dejaron
tantos siglos
tantos dioses
Surcos que en mi piel tallaron
los dulces cantos de las aves
que me hicieron portador
de sus secretos
Vértigo de los cielos reventados
y el íntimo silencio al que me obliga
la alta misión que los pájaros
me dejaron como herencia
¿Quien me habita?
Recorren mis venas de sangre coagulada
cristales o gusanos
residuos de vigilias ignoradas
Vigilia de mis sueños
el fantasma de una mujer con traje azul
que toca la campanilla dorada
y anuncia mi despertar
Pero se impone mi insomnio
deambulante por los puertos
buscador de los locales
que venden nuevos placeres
Vivo en un lugar sin límites
donde mis manos
-esos campos de misterio-
no encuentran
ningún obstáculo
para extender sus raíces.
como un campo de misterios
nunca espejo o laguna de aguas claras
Enraizado en la intimidad de las rocas
no puedo ser manantial de perjurios
ni alabanzas
Trato de alzar el vuelo
prisionero de mi carne
y desde estos mis ojos glaucos
me recreo en nuevas presas
Trémulo sacrificio de doncellas
que se ofrecen a los divertidos sátiros
y sus músicas placenteras
Campo de misterios son mis manos
surcadas desde lo eterno
con los vislumbres torcidos de las huellas
que en mi dejaron
tantos siglos
tantos dioses
Surcos que en mi piel tallaron
los dulces cantos de las aves
que me hicieron portador
de sus secretos
Vértigo de los cielos reventados
y el íntimo silencio al que me obliga
la alta misión que los pájaros
me dejaron como herencia
¿Quien me habita?
Recorren mis venas de sangre coagulada
cristales o gusanos
residuos de vigilias ignoradas
Vigilia de mis sueños
el fantasma de una mujer con traje azul
que toca la campanilla dorada
y anuncia mi despertar
Pero se impone mi insomnio
deambulante por los puertos
buscador de los locales
que venden nuevos placeres
Vivo en un lugar sin límites
donde mis manos
-esos campos de misterio-
no encuentran
ningún obstáculo
para extender sus raíces.
Ilust.: “Las manos del gigante”. Xilitla (Méjico)